domingo, 31 de julio de 2016

En la Manzana de la Cultura de Bogotá

El Museo de Arte del Banco de la República, dedicado a las Artes Plásticas, es uno de los mas completos en Latino América. Se encuentra situado en el barrio histórico de La Candelaria, en Bogotá, Colombia, y aunque fue creado en 1957 sólo tiene sus puertas abiertas al público desde noviembre de 2.000 gracias a la importante donación recibida por uno de los colombianos mas famosos del mundo.
Con el paso de los años aquella colección iniciada por el Banco de la República fue sumando a jóvenes talentosos (la mayoría ganadores de premios) y otras figuras activas en el mundo del arte. Aquellos artistas serían los futuros Grandes Maestros Colombianos del Siglo XX.
La parte que nos compete hoy de la Manzana de la Cultura (como gustan llamar a este espacio los Bogotanos) es una de las mas famosas obras del premiado arquitecto Enrique Triana Uribe, quien influenciado por sus admirados maestros del Movimiento Bauhaus (Walter Gropius y Mies van der Rohe, entre otros) supo crear algo moderno que no desentone con el entorno en donde está emplazado (en este caso el casco antiguo de Santa Fé de Bogotá). La fusión entre la arquitectura colonial existente, y lo moderno agregado resulta exquisita, facilitándose este proceso con el uso de los patios internos que funcionan como un gran amortiguador entre estos dos mundos.
El museo forma parte de la Biblioteca Luis Ángel Arango, un complejo cultural de varios edificios contiguos construidos sobre dos manzanas, y que entre todos suman mas de 45.000 metros cuadrados en donde se desarrollan un sinnúmero de actividades gratuitas.
El proyecto comenzado hace mas de 20 años fue concluido con la apertura de este último museo en la casa que en antaño era sede del viejo arzobispado de la ciudad.
En este mismo edificio funciona el Museo de Botero con 123 obras, y en otras alas se encuentra el resto de la colección que donase el genial artista colombiano, y que resultó ser el punta pié inicial (por exigencia del artista) para que el Banco de la República decida abrir su cada vez mas valiosa colección al público.
Entre las 208 obras donadas por Fernando Botero, hay 85 que pertenecen a artistas internacionales de gran renombre (lista completa), como Salvador Dalí, Pablo Picasso, Auguste Renoir, Henri Matisse, Edgar Degas, Marc Chagall, Claude Monet, Henri de Toulouse-Lautrec y Francis Bacon.
Tanto el arquitecto Triana Uribe, como los expertos en museografía involucrados en el proyecto "dieron en el clavo" a la hora de dejarse influenciar por los mejores museos del mundo y resolver el espacio en donde las colecciones son presentadas.
El Museo de Arte del Banco de la República funciona en un marco donde las obras están perfectamente iluminadas en salas silenciosas y de buen tamaño, en donde el edificio no roba protagonismo. Todo un logro que no pasará desapercibido entre las miles de personas que se acercan hasta aquí cada año.
Si estás en Bogotá no lo dudes. Tarde o temprano vas a pasar por el casco histórico de esta ciudad, y cuando lo hagas, vale la pena pegarse una vuelta por la Manzana de la Cultura y por el Museo del Oro. 

lunes, 25 de julio de 2016

La maldición de San Olav, el edificio mas alto del mundo

Durante la Edad Media, Tallin y otras ciudades cercanas al Mar Báltico experimentaron un gran crecimiento poblacional y económico de la mano del comercio marítimo. Esta ciudad estratégicamente ubicada entre Europa occidental y Rusia quería demostrarle al mundo el buen momento que estaba viviendo. Para ello las autoridades se propusieron la construcción del edificio mas alto del mundo, un símbolo que sea visible desde la distancia del mar. Nadie imaginó en aquel entonces las dificultades por la que iban a pasar los gobernantes de la actual capital de Estonia hasta ver terminada la torre de la Iglesia de San Olav. Siete constructores murieron en el intento. En la psique de los habitantes de la región se había instalado la idea de la "Maldición de San Olav". Ya nadie quería aceptar el desafío.

Cuando estaban por darse por vencidos, de la nada apareció un desconocido de aspecto gigante ofreciendo sus servicios a cambio de 10 barriles de oro, un pago oneroso que la ciudad no se podía permitir. El gigante subió la apuesta desafiando a los habitantes a descubrir su nombre. Si lo averiguaban, el trabajo lo haría sin costes. Hubo pacto y pronto comenzaron las obras.
Entre 1193 y 1227 todos los pueblos paganos de la región que hoy ocupan Polonia, Estonia, Letonia y Lituania fueron conquistados y cristianizados por la Orden Teutónica (ver La casa de los Caballeros Templarios) que contaba con el apoyo del Papa Inocencio III y también de los reyes y la nobleza de Dinamarca.
Al territorio le siguieron mas de 700 años de influencia germánica, en donde muchas de sus ciudades se beneficiaron del comercio marino trayendo prosperidad a sus habitantes. Ciudades como Tallin (a la que los alemanes, daneses y suecos denominaban Reval o Revel) pertenecían a la Liga Hanseatica (o simplemente Hansa), una federación comercial de pueblos alemanes con cabecera en la ciudad de Lübeck.

De la Iglesia de San Olav (Oleviste Kirik) se sabe que es anterior a 1264, año en el que aparece por primera vez en textos, momento en el que recibe una gran remodelación. Está dedicada al Rey Olaf II de Noruega, quien mas tarde fuera santificado.
El edificio fue ampliado en varias oportunidades en paralelo al crecimiento de la ciudad. Hoy resulta ser el edificio medieval mas grande de Tallin .
Fue en los años posteriores a la Reforma Protestante, mas precisamente en 1525 cuando Tallin adoptó el Luteranismo como religión (hasta entonces seguía a la Iglesia Católica de Roma). En este contexto estaba planteada la idea de dotar de un símbolo a la ciudad. Comenzaron a trabajar los arquitectos constructores, pero uno a uno fueron muriendo dejando inconclusa y por años a la torre de la Iglesia de San Olaf hasta la aparición del gigante anónimo que da lugar al nacimiento de la leyenda.

Como la ciudad no podía pagar el alto precio acordado con el gigante (los 10 barriles de oro), y nadie había logrado sacarle nada información durante el tiempo en el que estuvo trabajando en la erección de la torre de San Olav, decidieron contratar a un espía que tras un arduo trabajo descubrió el sitio en donde vivía el desconocido junto a su mujer y una beba. Tras montar guardia durante algunos días, el espía pudo oír como la madre le cantaba a la niña una canción de cuna en donde decía algo así como: "Tranquila mi niña, papá Olev llegará pronto con tanto oro como para comprar la luna".

Tarea cumplida. El espía ya sabía el nombre del desconocido constructor. Sólo había que darle tiempo, y lo más importante, saber guardar el secreto.
En el mismísimo momento en el que el "desconocido" había finalizado con la torre de 159 metros y  estaba colocando la cruz en lo mas alto de ella, alguien entre la multitud (quizás el espía) gritó:

- "Escucha, Olev. La cruz está torcida".

El gigante, al oír su nombre se quedó helado y sintió un peso "como el de 10 barriles de oro" en el pecho que lo hizo trastabillar. Desde lo alto cayó, primero sobre uno de los techos de la iglesia, y mas tarde en seco y de panza contra el piso. Había muchos testigos por la importancia del acontecimiento. Todos vieron como de la boca de Olev salió un sapo y una serpiente.
Los habitantes y gobernantes de Reval se salieron con la suya, ya que no tuvieron que pagar los costes de hacer el edificio mas alto del mundo (lo fue entre 1549 y 1625).
Desde entonces la torre de la iglesia fue alcanzada por rayos en 10 oportunidades, una de las cuales causó importantísimos daños.

La iglesia de estilo Gótico hoy tiene una torre de 124 metros, una altura un poco mas modesta que la de antaño. Sin embargo y como desde hace siglos, se sigue viendo desde el mar.
Durante la Ocupación de las Repúblicas Bálticas, los rusos comenzaron con una deportación masiva de personas influyentes en las ciudades (en Tallin fueron 35.000 el primer año). Luego todo el territorio fue tomado por los Nazis que no habían respetado el tratado firmado entre Hitler y Stalin, pues creían que el territorio les pertenecía por historia, y por encontrar a Finlandia como un posible aliado.

A partir de 1949 comienza la Re Ocupación Soviética que duraría hasta 1991. La torre de la Iglesia de San Olav fue un punto perfecto que la KGB supo aprovechar para tareas de vigilancia.