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sábado, 27 de mayo de 2017

Carnaval Infantil de Chascomús

Estuve el último sábado de febrero en lo que creí sería la noche de cierre del Carnaval en un Chascomús al borde del colapso por la cantidad de visitantes que acercó el festejo. Hubo en esa ocasión una ocupación total de plazas en la ciudad y en los pueblos aledaños.

En los últimos años el Carnaval Infantil de Chascomús tenía lugar sobre la calle Libres del Sur con epicentro en la esquina de Remedios de Escalada en donde se montaba el escenario y algunas gradas para los visitantes frente al Banco Provincia. La gente caminaba por la arteria comercial. Este año la municipalidad decidió involucrarse mas y armar un notable corsódromo de 450 metros ocupando tres carriles de la avenida Presidente Alfonsín (ex Lastra).
Es una muy buena iniciativa la de la Muncipalidad de Chascomús de tratar de rescatar los valores de estas fiestas populares, sobre todo en una ciudad como Chascomús, donde los carnavales vienen festejándose hace mas de 200 años, épocas en donde las batucadas provenientes del Barrio El Tambor se escuchaban en todo el pueblo durante las largas horas de la siesta al ritmo desenfrenado de La Comparsa de los Negros Alegres.

Grandes muñecos hacían de puerta de entrada al corsódromo en cada uno de los extremos. En el generoso ancho de la avenida sembraron varios postes desde los cuales colgaban banderines, y en los días previos pintaron con dibujos la calzada vehicular. A los lados pusieron muchas tribunas. Algunas alquiladas y otras prestadas por Atlético Chascomús y también por la gente de Deportivo Chascomús, dos de las instituciones deportivas mas prestigiosas de la ciudad.
Fueron noches "como para alquilar balcones". Las comparsas y las carrozas bajaban con todo su ritmo y color permitiendo las manifestaciones culturales de los jóvenes de todos los barrios de Chascomús.
Se armaron varios stands para promocionar actividades culturales y deportivas de la ciudad. Algunos de esos stands eran gastronómicos y el humo invitaba a comerse un chori de parado. Otros nutrían a la juventud de pomos de aerosol. Imposible salir seco, aunque había un carril de "adultos", curiosos o no participantes.
Los niños y sus padres, todos sonrien y parecen pasarla bien. Esta es un evento pensado para los chicos, y todos tienen lugar y oportunidad de lucirse.
El Carnaval Infantil de Chascomús ya lleva mas de 40 años haciendo felices a los niños en una fiesta que crece en convocatoria y puede ser prometedora. Como tiene que ser en este tipo de festejos la entrada es libre y gratuita ¿Que más se puede pedir?

domingo, 21 de mayo de 2017

Fin de Semana Santa en Misiones

Una nueva visita a la provincia de Misiones. Esta vez fuimos dos parejas en un viaje relámpago aprovechando los feriados de Semana Santa.

Partimos bastante puntuales a las 14 horas desde Palermo. Aún era un buen horario, pero la salida de Buenos Aires se presentaba bastanta cargada. En menos de tres horas habíamos cruzado el puente Justo José de Urquiza sobre el Paraná Guazú y nos subíamos a la nueva Ruta Nacional 14, que ahora cuenta con dos manos por lado y pavimento en mucho mejor estado.  Se puede viajar a un mayor promedio de velocidad y de manera mas segura.
Con alguna paradita en el camino terminamos llegando a la ciudad de Chajarí (Entre Ríos) con el tiempo justo para encontrar un hotel en donde dormir y un restaurante en donde comer. El cuarto de hotel era un poco húmedo pero la ducha de gran presión todo lo compensaba.

Al día siguiente continuamos camino hacia la ciudad de Oberá desde donde desviamos recorido hacia la Ruta Provincial 103 a modo de tomar unos kilómetros mas tarde la muy escénica Ruta Provincial 2, que corre a al vera del río Uruguay frente a las muy cercanas costas de Brasil.

Tras cargar combustible en El Soberbio y hacernos de unas cuantas botellas de vino continuamos nuestra ruta por 45 kilómetros mas hasta el camino de tierra que hace de desvío a Colonia La Flor, y ya de noche tomar los últimos 11 kilómetros sólo aptos para vehículos de doble tracción hasta este complejo de cabañas a la vera del Arroyo Paraíso. Llegámos a oscuras pero con el tiempo suficiente de pegarnos una ducha antes de comer.
Había estado unos días en Don Enrique Lodge seis o siete años atrás. En esa opirtunidad coincidí con Gustavo Castaingh (fotografo) y su madre Bachi, antiguos dueños y responsables del emprendimiento. Esta vez había cambiado la administración del sitio, y si no me equivoco eramos los primeros huéspedes de esta nueva camada.
Don Enrique Lodge cuenta con 4 cabañas construidas inegramente con maderas de la zona. Cada una de esas cabañas cuenta con dos decks de madera para relajar en una hamaca paraguaya o en alguna de sus cómodas reposeras mirando correr las aguas del Arroyo Paraíso y del gran macizo verde de la Reserva de Biósfera Yabotí, que parece caer encima de tanto verde tupido que se ve impenetrable.

Un house hace de living general y de comedor. Aunque no hay señal de teléfono aquí tienen wifi, aunque no anduvo del todo bien, ni esta ni la vez anterior. En este lugar los huéspedes disfutarán del sistema de pensión completa ofrecida por el lugar.
Esa primera noche de Jueves Santo éramos 11 los huéspedes ocupando tres de las cuatro cabañas.
Comimos con el sabor de la comida casera hecha con amor y elementos de la zona. Muy rico todo pero enseguida me di cuenta que la propuesta gourmet del Don Enrique de antes había perdido un poco de nivel. Nos acompañaba una pareja en una escapada de amor y un matrimonio con tres niñas. Todos visitaban Don Enrique por segunda vez.

El silencio del entorno inundado por olor a jazmín y la cama súper cómoda y de buena blanquería fueron lso ingredientes justos para un reparador descanso.
Sabíamos por una noticia de un diario local con un mes de antiguedad  que el caudal de agua del río Uruguay era muy elevado, razón por lo cual era poco probale una visita a los Saltos del Moconá
pues estos quedan tapados por el agua y no se ven. Tras llamar por radio VHF al parque provincial confirmamos que estaban abiertos, por lo que terminamos con tranquilidad el desayuno en la mesa del deck exterior y salimos, como quien dice, por el camino largo, a modo de poder disfrutar un poco de la tierra colorada y el amplio crisol de verdes que ofrece la provincia.

Tras andar unos kilómetros por la Ruta Provincial Nº2 en dirección norte nos metimos en la RP21 que no es mas que una picada que se interna en e monte, y que corre paralela a la RP 15, la que hay que tomar para ir a Colonia La Flor y el lodge de Don Enrique. Al llegar a un sitio que en el mapa figura como Mesa Redonda, el camino se divide en dos. Seguimos hacia la derecha viendo si de casualidad podíamos hacer un detour que nos depositara nuevamente en la RP2. Tras andar unos 20 kilómetros llegámos a un puente donde nos detuvimos a apreciar un centenar de mariposas que hacían lo suyo, y se esmeraban en no dejarse fotografiar.
El camino se tornaba mas angosto y el GPS me decía que moría allí, un poco mas adelante en mitad de las sierras de Misiones. Esta vez no tenía sentido seguir. De regreso nos cruzamos con 12 camionetas. Era un grupo de guías de San Vicente acompañados por entusiastas del 4x4 que estaban realizando una travesía solidaria llevando alimentos no perecederos a la (ahora lo confirmabamos) aldea guaraní que se encontraba al final de la huella.
En el Parque Provincial Moconá no nos cobraron entrada por que el personal estaba de huelga, protestando contra el "traslado involuntario de un compañero".  En el edificio central sacamos los tickets para el paseo en lancha ($180 cada uno, o unos USD 12), y nos acercamos en vehículo hasta el estacionamiento sito a 200 metros del muelle desde donde salen las embarcaciones.

En Buenos Aires veníamos de unas semanas con un otoño de inéditas temperaturas bajas. Aquí en Misiones rozaba los 30 grados y la humedad me hacía acordar como pega aquí el sol en verano.
No tardamos mas de 10 minutos en llenar la lancha y comenzar el recorrido por el río Uruguay. El río que aquí toma forma de serpiente nunca se aleja tanto de Brasil, siendo este sector uno en donde las costas de ambos países están especialmente cercanas.
Esta vez me tocó un asiento en el medio de la embarcación. Pese a que casi mido dos metros, desde esa ubicación es poco lo que se puede ver, y la posibilidad de tomar fotografías es casi nula. De todos modos ya había visitado los saltos en un mejor momento, y me contentaba que mis amigos disfruten del paseo y de este capricho de la naturaleza (se trata de una gran falla longitudinal que provocan estos saltos que por dos kilómetros o mas corren paralelos al río en una suerte de cañadón).

Terminamos el recorrido a las 15 horas. Por suerte esta vez el capitán de la lancha no nos había zambullido bajo las aguas de alguno de los saltos, así que secos como estábamos decidimos almorzar en el restaurante del lugar. A la siempre presente mandioca la decidimos acompañar con pacú, un familiar de la piraña que sabe muy bien , en especial con mucho jugo de esos limones misioneros que cuyo interior es de un naranja infernal.
En el camino de regreso pasamos por algunas otras posadas, por curiosidad y para saber que oferta existe para una próxima visita a Misiones.
Siempre me gustó la provincia pero no fue hasta conocer los alrededores de El Soberbio que comencé a fantasear con la idea de tener una pequeña casa de madera a la vera de alguno de los muchos arroyos de la zona. Esta visita sólo me daba ganas de hacerme un tiempo para venir a recorrer el área pero con ojos de comprador.
En el camino nos detuvimos a ver una casita de madera en lo alto de la sierra, simpática y con vista a un pequeño lago. Cuando nos estábamos por ir llegó al lugar Daniel Martins, el dueño de la casa y (oh casualidad) constructor de las cabañas de Don Enrique Lodge, de muy buen gusto. A la vera del camino charlamos un buen rato y cuando nos dijo que estaba trabajando en Don Enrique quedámos en vernos al día siguiente, en donde nos pasearía por una serie de terrenos como para mantener viva la fantasía y saber a que hay que atenerse ante un proyecto en este lugar tan singular del territorio argentino.

Nuevamente llegámos con el tiempo justo para pegarnos una ducha y relajar un rato en el deck de nuestras cabañas antes de compartir mesa con los otros huéspedes del lodge. La familia se había retirado así que sólo quedaba una pareja de Posadas, la capital provincial.
Comimos bien como cada una de las noches, y nos fuimos afuera a terminar la botella de vino. La noche estaba muy pesada y cada tanto interrumpía nuestra charla una breve sinfonía de truenos, e incluso la lluvia acompañaría nuestro sueño con su ruido sobre el techo de chapa de las cabañas.
El día sábado lo íbamos a pasar entero en Don Enrique. En el lugar ofrecen una serie de caminatas tanto por sus dominios como por la Reserva de Biosfera Yabotí, que como un  gigante de 250.000 hectáreas asoma al otro lado del Arroyo Paraíso en donde están emplazadas las cabañas.
Tras el desayuno salimos con el guía/mozo Marcos, quien se esmeraba en enseñarnos sus conocimientos de la selva en su "Portuñol" (mas portu que ñol) cerrado. Durante casi dos horas estuvimos caminando por un sendero que nos hizo transpirar e incluso resbalar en algunas ocasiones. En el recorrido pudimos ver una colorida y temida víbora Coral, pero no llegámos a desenbolsar lo suficientemente rápido nuestros teléfonos móviles para capturarla en una fotografía.
Como si no hubierámos estado ya cansados, todavía quedaba trepar las empinadas escaleras de un mangrullo que hay en la propiedad. Claro que valió la pena. Desde arriba se obtienen las mejores vistas y además noes esperaba un termo con agua caliente y un mate ya preparado que previamente había depositado el guía Marcos.

Las chicas, con claro mejor estado físico que los hombres se fueron a hacer una excursión de tres o cuatro horas a la Reserva de Biósfera Yabotí. En canoa partieron. Del río salía humo lo que acrecentaba el misterio. Esta vez irían acompañadas por el guía Eliseo, baqueano y mano derecha del lodge desde sus inicios, y con quien había hecho un recorrido similar por ese mismo lugar unos años atrás en un caluroso verano.
Los hombres nos juntamos con Daniel Martins y nos fuimos a visitar dos terrenos que vendían por ahí, también a la vera del Arroyo Paraíso. Tuvimos que hacer alguna vuelta de mas y circular por pastizales de mas de un metro de altura buscando la desaparecida picada (huella precaria) abierta en la selva. Ya en los lugares uno puede darse cuenta del colozal esfuerzo que hay que realizar para preparar el sitio de una casa en medio de una naturaleza exhuberante, que parece crecer y avanzar cada minuto.

De casualidad llegamos al mismo momento que las chicas, sólo que estas estaban todas transpiradas y con barro hasta las rodillas. Esta vez éramos los únicos huéspedes del hotel así que nos mimaron con unos jugos que tomamos allí mismo. Hicimos fiaca en el living durante algunas horas antes y después de comer. Afuera llovía.
Domingo ocho de la mañana arrancamos hacia Buenos Aires. Esta vez debíamos hacer todo el trayecto de un saque, por lo que no habría paradas en el camino, y teníamos un ETA cercano a medianoche. Claro que hubo paradas y también el tráfico típico de un domingo de fin de semana largo, pero logramos llegar en 14 horas, felices de unos días muy lindos y entre amigos en esta provincia que parece otro país.

lunes, 17 de abril de 2017

Berisso, la Capital Provincial del Inmigrante

Berisso nació como un lugar en donde albergar a las nuevas industrias de un país que estaba viviendo con el modelo agro exportador su Época Dorada. El crecimiento de Argentina en aquellos años fue superior a la de cualquier otra nación del mundo.
En Buenos Aires una epidemia de Fiebre Amarilla se cobraba la vida de 20.000 personas. La faena de animales y la actividad salaril que se por aquel entonces se practicaba a la vera del Riachuelo fue vedada, y hubo que buscar un nuevo lugar.
Todo comenzó el 24 de junio de 1871 cuando Juan Berisso, un inmigrante genovés que tenía una chanchería, vió la oportunidad que esto representaba y puso la piedra fundacional de lo que sería el Saladero San Juan. Un año mas tarde Antonio Cambaceres inaugura el Saladero Tres de Febrero, y la zona cobra real dinamismo. En poco tiempo un millar de Europeos provenientes de la zona de los balcanes habían llegado con trabajo asegurado. Entre los dos empleaban a unos 2200 trabajadores, cifra por demás notable.
Fue alrededor de los galpones de los saladeros donde comenzó a crecer este barrio. Al principio sin planificación alguna, pero con la apertura de un tercer saladero (San Luis) en 1879, y su cercanía al puerto de Ensenada, el lugar se veía como una meca de la oportunidad y el progreso. Los primeros loteos de tierra ocurrieron, y esas casas originales de adobe fueron derrumbadas y en su lugar colocadas otras de chapa o madera.
Mas de medio millón de vacunos y un número similar de caballos habían pasado por los saladeros de Berisso. Había trabajo para todos y un enorme potencial de crecimiento, razón por la cual las primeras corrientes migratorias de finales del siglo XIX y principios del siglo XX se asentaron en lo que hoy conocemos como Berisso.

En 1904 comenzó a funcionar en la orilla del puerto La Plata Cold Storage, el primero de una serie de frigoríficos cuya casa matriz estaba en Cape Town, Sudáfrica. Allí empleaban a unas 700 personas.
Cuando en 1907 fue adquirido por Swift, era el saladero mas importante de Argentina.

El inicio de la Primera Guerra Mundial trajo una gran demanda de carne, y Argentina podía suplirla.
Ya en 1915 estaba funcionando el Frigorífico Armour (mas tarde Swift), inaugurado con la presencia del presidente Victorino de la Plaza y de Marcelino Ugarte, gobernador de Buenos Aires.
Esta fiebre por la carne hizo que Berisso experimentase un gran crecimiento poblacional, alcanzando las 10.000 almas de las que, mas de la mitad trabajaban por unas pocas monedas en los frigoríficos en las mas bajas condiciones de salubridad.
Los inmigrantes seguían llegando desde Medio Oriente, Albania, Bulgaria, Serbia, Eslovenia. También de Polonia, Bielorrusia, Croacia e Italia. Aparecen los primeros comercios y la industria se diversifica.
En 1923 comienza a funcionar la destilería de petróleo de YPF (hoy Repsol), y años mas tarde con un plan de beneficios impositivos se establece la Pattent Knitting Buenos Aires, una importante hilandería, que se conocería como Cooperativa Textil de Berisso. Por su lado, la industria cárnica continúa creciendo y emplea a casi 20.000 personas.
En la calle Nueva York, Lugar Histórico Nacional y la principal de 12 manzanas bien obreras y pintorescas, pegadas al puerto de Berisso, las pensiones estaban llenas, como así también los conventillos de chapa típicos de las zonas portuarias del Río de La Plata, creados por los italianos como viviendas multifamiliares.
Esta arteria tenía gran vida durante el día y la noche. Algunas pensiones de "camas calientes" como las de la "Mansión Obrera" eran compartidas por dos o mas trabajadores. A unos pocos metros los siempre animados burdeles, los bares de antesy sus comederos.
Dicen que allí se oían los mil idiomas, y ha de ser verdad. No sólo por los marineros que llegaban hasta su puerto, si no por que Berisso recibió una rica corriente de inmigrantes que nunca dejó de sentir orgullo por sus orígenes, pero tampoco quizo volver, haciendo de Argentina su patria.
La usina hidráulica se encuentra al final de la calle Nueva York y muy cerca de la dársena del río. De alguna manera es un símbolo de la industrialización de Berisso. Para su construcción se utilizó el acero en lugar al mas común hierro fundido.
Desde allí se movían hidraulicamente los guinches y malacates del puerto.
Esta fue la época dorada de Berisso. Tiempos en donde seguían llegando inmigrantes con ganas de trabajar, y el puerto estaba activo como nunca. Fue en esos años cuando comenzó a funcionar por orden de la Marina de Guerra el Astillero Río Santiago, un montón de talleres en donde construyen todo tipo de barcos para la Armada Argentina.
Berisso supo tener adversidades de todo tipo en las décadas siguientes. Todo ese crecimiento que tantas ilusiones trajo a los inmigrantes hoy se convertía en su peor pesadilla a partir del cierre de los frigoríficos. Hoy parece estar reinventándose con plantas y actividades en su puerto.

Sobre la Avenida Montevideo tiene su sede social el Club Atlético Villa San Carlos. Tal como lo merece la ciudad, hoy el club está viviendo su mejor momento jugando su primer temporada en el Nacional B, la segunda categoría del fútbol argentino.
Berisso creció como ciudad pero nunca perdió su personalidad y su impronta industrial. Esa impronta con la que supo ganar su autonomía y separarse del Partido de La Plata. Berisso hoy cuenta con mas de 100.000 habitantes.
Los clubes y organizaciones de inmigrantes tienen una nutrida presencia en esta lugar. No por nada Berisso es desde 1978 la Capital Provincial del Inmigrante y cada año en septiembre lo festejan con todo con un desfile sobre la Avenida Montevideo en el que participan todas las colectividades de la ciudad.
Ya pasaron esos años en donde Berisso era poco mas que una "ciudad dormitorio" para algunos habitantes platenses que buscaban ahorrarse unos mangos.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Ensenada, Capital Nacional de la Soberanía

Cerca de lo que hoy es la ciudad de Ensenada, a 70 kilómetros de Buenos Aires y frente hace donde mas de 200 años atrás estaban las aguas del Río de la Plata, se encuentra el Fuerte Barragán. Desde allí se repelió uno de los intentos de desembarco durante la Primer Invasión Inglesa, sin embargo su historia comienza años antes.
Este estuario había sido descubierto por Hernando de Magallanes cuando hacía un reconocimiento de las costas de Río de la Plata en una expedición en 1520.
Poco mas de un siglo mas tarde estas tierras fueron adquiridas por un contrabandista de esclavos llamado antonio Gutierrez Barragán, primer capanga de este puerto clandestino y muy cercano a la ciudad.

En 1730, Bruno Mauricio de Zabala, gobernador del Buenos Aires de aquel entonces, manda una petición al rey de España para la construcción de una batería que le permitiera defender este puerto, pero le fue denegada. Fueron entonces los portugueses quienes construyeron el primero en 1736 cuando estaban en busca de hacerse de territorios en América del Sur.  La batería tuvo que ser reconstruida varias veces pues allí las crecidas del Río de la Plata pueden ser devastadoras.
                                                      Comienza la historia del fuerte

Un temporal borró del mapa el antiguo puerto de buenos Aires en 1800, por lo que las autoridades rioplatenses tuvieron que buscar un nuevo lugar para dar continuidad a las actividades comerciales. El lugar elegido fue la Bahía de Ensenada, por sus cualidades ya conocidas.  Allí se construyó un fuerte muy parecido al que se conserva en la actualidad. Paralelamente se autoriza la formación del pueblo, actual cabecera del partido.

                                                       
                                                      Las Invasiones Inglesas

Ya se tenía conocimiento de las aspiraciones británicas en América. Se habían divisado buques ingleses cerca de las costas de Brasil, y en 1806 ocurre la Primer Invasión Inglesa con hombres a cargo del General William Carr Beresford cuyo intento de desembarco fue repelido por las baterías del Fuerte Barragán a cargo de Santiago de Liniers, en un hecho significativo de los tiempos previos a la independencia.
Beresford recula y mas tarde logra desembarcar su ejército en la actual ciudad de Quilmes (mas cerca aún de Buenos Aires) sin resistencia alguna, y se encaminan a Buenos Aires, la cual toman durante 45 días en los que la bandera inglesa flameaba en Plaza de Mayo.

Mientras tanto Liniers forma un ejército en Montevideo y con ayuda de las milicias porteñas logra expulsar a los invasores en una gesta conocida como La Reconquista.
En 1807 ocurre la Segunda Invasión Inglesa. La flota británica había tomado el puerto de Montevideo justo al otro lado del Río de la Plata. Un contingente a cargo del Teniente General John Whitelocke logra desembarcar en Ensenada ya que el Fuerte Barragán (o Fuerte Cambaceres) se encontraba desprotegido. La sorpresa la tiene al llegar a la ciudad, donde se encuentra con gente armada y bien organizada dispuesta a combatir por su libertad.

En aquel entonces Buenos Aires tenía 45.000 habitantes. Poco mas de la mitad de los que tenía Nueva York, la ciudad mas grande de América. Casi todos los hombres participaron de alguna manera, por ejemplo en las barricadas organizadas por el Gobernador Martín de Alzaga, que con cerca de 9000 milicianos tomaron prisioneros a mataron a casi la mitad de los hombres de Whitelocke.

Para los ingleses fue una paliza difícil de olvidar. El gran papel del Cuerpo de Patricios (Infantería) al mando de Cornelio Saavedra, y que contaba entre sus filas con Manuel Belgrano oficiando de Sargento se ocupó del resto.
Este momento conocido como La Defensa hizo que España lograse mantener sus posesiones en el Virreinato del Río de la Plata y en América del Sur, pero sólo por un breve tiempo, ya que a partir de este momento comenzaron los preparativos para la Independencia Argentina y la liberación de los pueblos americanos.

Según las prolijas crónicas inglesas hubo 311 muertos en combate, 1808 capturados o desaparecidos. Curiosamente los cuerpos de los muertos de ambos bandos aún no han sido encontrados.
Con el paso de los años y ya con una América libre y soberana, el Fuerte Barragán pasó a cumplir distintos usos y funciones hasta que queda abandonado durante algunas décadas. Luego vuelve a cobrar protagonismo al ser utilizado como base por la Armada Argentina en 1955 en los días previos a la Revolución Libertadora. Desde allí partieron 34 aviones que bombardearon Plaza de Mayo para derrocar a Juan Domingo Perón.

Hoy el Fuerte Barragán y su zona aledaña es uno de los lugares preferidos de esparcimiento para los habitantes de Ensenada. Allí funcionan algunos museos que detallan ly cuentan la historia de por qué
Ensenada es considerada la Capital Nacional de la Soberanía.



miércoles, 25 de enero de 2017

Maria Ignacia - Vela (o la inspiración de Soriano)


Dos nombres tiene Maria Ignacia - Vela , uno de tantos pueblos en Argentina cuya creación está estrictamente relacionada con la llegada del ferrocarril, en este caso en particular, como continuación o prolongación del servicio del Ferrocarril Sud que concluía en la ciudad de Bahía Blanca.

Como en aquella oportunidad estaba de paseo por Tandil, me acerqué a ver que tiene para contarnos.
María Ignacia - Vela nació dos años antes de la llegada del ferrocarril, cuando Felipe y Pedro Vela, dos hermanos con muchos intereses en la zona, cedieron en 1885 los terrenos para la construcción de la estación de ferrocarril y del pueblo, nombrado Vela en su honor.
Los Vela contaban con grandes extensiones de tierra excelente para el cultivo de trigo. Fueron uno de los productores mas grandes del sur bonaerense y contaban con servicios de carretas en el área de Chapaleofú. Aquí mismo tenían funcionando una de sus pulperías.

La otra mitad, la de María Ignacia viene del lado de Vicente Casares, un estanciero responsable de la primer industria láctea del país, quien había comprado un gran pedazo de tierra a un lado de la nueva estación, nombrada así en honor a una de las hijas que había tenido con su mujer, doña María Hersilia Lynch Videla Dorna.
Si bien el crecimiento de María Ignacia - Vela no podía compararse al de Tandil (ciudad y cabecera del partido homónimo), los primeros años no fueron para nada malos y el optimismo por la llegada del ferrocarril duraría un buen tiempo.
Tan rápido como para 1912, María Ignacia - Vela ya contaba con su Juzgado de Paz, un Registro Civil, las siempre activas oficinas del correo, un telégrafo, las dependencias municipales, cuatro hoteles y un único club de fútbol (mas tarde se sumarían otras instituciones tanto deportivas como sociales). Los habitantes ya pensaban en su autonomía, y en su prometedor futuro.
En aquellos años Argentina experimentaba un gran crecimiento económico por el alto precio internacional de los cereales. Una bonanza que terminaría con los coletazos de la Crisis de 1929 (o Gran Depresión), que sumía a los pueblos del mundo en una profunda cris económica que duraría hasta la Segunda Guerra Mundial.

El pueblo de María Ignacia - Vela tuvo que reinventarse de la noche a la mañana. Así fue como los productores agropecuarios volcaron sus capitales a una nueva y desconocida actividad: La piedra.

Tan pronto como 1930 comienzan con los trabajos de picapiedras en la cantera Troncoso y Varela, en las Sierras Altas de Vela. Estas sierras son parte del sistema de Tandilia, que además de ser el mas antiguo del planeta, nos recuerda que hace 2.500 millones de años aún estábamos unidos al continente africano.

La mayoría de los casi 7000 habitantes habían abandonado el pueblo para no volver. El Registro Civil así lo confirma. Desde entonces Vela no ha vuelto a crecer de la manera que lo venía haciendo, sin embargo esta nueva actividad redobla la esperanza de los pobladores, en especial tras la visita en 1934 del por aquel entonces Presidente de la Nación, Agustín P. Justo.

En ese mismo lugar donde hoy se encuentran los restos de la cantera de Troncoso & Varela existen también restos de antiguos asentamientos Mapuches.
Las calles de Vela son anchas, como las de casi todos los pueblos modernos de Buenos Aires. Hasta hace no mucho, casi todas las calles eran de tierra. En la esquina de Belgrano y Pellegrini me detuve ante el arco de entrada al Prado Español, un lugar que nucleaba a la Colectividad Hispana de María Ignacia - Vela y Tandil.
Todos aquí se acuerdan de aquellas "buenas y viejas épocas" de Vela. Medio pueblo se juntaba por las noches para las famosas Romerías españolas.
Juan Domingo Perón había llegado a su primer presidencia polarizando y dividiendo a la sociedad (época de Braden o Perón). Como parte de la Ley de Arrendamiento, las tierras alrededor de Vela y varios de sus pueblos circundantes fueron expropiadas como parte de un plan fracasado de colonización. Eran los primeros curros a gran escala.
En el sector mas céntrico del pueblo se encuentra la moderna parroquia, inaugurada en 1904. Está dedicada a Nuestra Señora del Rosario, que es la patrona de Vela. El edificio actual es de 1964.
Caminando llegué a un cuidado boulevard en donde hay una suerte de Monumento al Bombero. Los Bomberos Voluntarios de Vela funcionan como institución desde el 14 de septiembre de 1982, luego de un incendio que reduciera a cenizas la casa de un vecino velense.
Dejando lo mejor para el final proseguí camino hasta la delegación municipal con sus anchas veredas. Es sin duda uno de los edificios mas destacados del pueblo. Data de 1932.
No muy lejos de allí me senté en uno de sus bancos a fumar un cigarrillo y dejarme influenciar por el ambiente del lugar. Cuentan en Vela que por las noches se lo veía a Osvaldo Soriano caminando perdido por las calles de este pueblo que sirvió como escenario de Colonia Vela, aquella localidad salida de la imaginación del escritor, y presente en tres de sus novelas mas memorables.
La primera de ellas fue "No habrá mas penas ni olvido" (1978), donde se narra el momento de un enfrentamiento entre peronistas de izquierda y peronistas de derecha que termina con sucesos trágicos para la vida de los pobladores. Ocurre durante la tercer presidencia de Perón (otoño del 74).
Esta novela fue llevada al cine de la mano del director Héctor Olivera.
 Era la hora de la siesta y no vagaba un alma por Vela. Cuando finalmente di con alquien pregunté por el bar de Soriano, y no me supieron decir.
El Bar Tito tiene sus puertas abiertas desde 1926, aunque antes tenía otro nombre. Aunque nunca cerró sus puertas, lo cierto es que Tito murió en 1996 y el bar sólo abre cuando los dueños actuales andan sobrados de tiempo.
Gustan decir por acá que adentro solía sentarse el escritor Osvaldo Soriano en esa silla blanca que destaca del resto. Le gustaba la caña Ombu y estudiar a los parroquianos en quienes se inspiraba para algunos de sus personajes.
Al frente del Bar Tito se encuentra la estación de ferrocarril, un punto con mucho mas movimiento que el que presenta hoy, dando la sensación de fin de pueblo.
En "Cuarteles de invierno" (1980), el escritor centra su obra en un boxeador con algún laurel bajo el brazo y un cantante que oficia como narrador de la historia que los tiene como protagonistas. Se conocen aquí, en esta estación hoy descuidada. La novela es una continuación de la anterior, que ocurre en el mismo lugar en tiempos turbulentos. También fue llevada al cine.

El autor vuelve a usar Colonia Vela para uno de sus libros. En "Una sombra ya pronto serás" (1990) cuenta la historia los personajes que va conociendo un informático recién llegado de Europa y sin un mango en su deambular por los pueblos de la pampa bonaerense.
Muchos llegan hasta aquí siguiendo los pasos del escritor. Otros (como en mi caso) lo hacen desde Tandil. Descubrir Vela resultó interesante. Los parajes cercanos son de lo mas agradable.

lunes, 12 de diciembre de 2016

En "La Ruta del Olivo" (Olivares de Don Ignacio)

Desde hace algún tiempo el Ministerio de Turismo de la provincia de Mendoza viene fomentando un nuevo recorrido turístico que está en camino a ser conocido como "La Ruta del Olivo".
Mas del 90% de los cultivos de olivos se encuentra alrededor del Mar Mediterráneo, en donde España concentra mas de la mitad de la producción mundial. Argentina (especialmente las provincias de Mendoza, La Rioja y San Juan), con 30.000 toneladas por año es el mayor productor afuera de la cuenca del Meditarráneo.

En esta oportunidad habíamos viajado con amigos a Mendoza y queríamos complementar nuestro tour gastronómico y de bodegas con algo más, en nuestro continuo afán por aprender.
Aprovechando que son muchos los establecimientos que ofrecen visitas a sus dominios y lo enseñan todo acerca de este cultivo nos acercamos a conocer como trabajan en Olivares de Don Ignacio.

Día 3: (viene de acá)
Llegan las aceitunas
Apenas llegamos a la fábrica pudimos observar la primer parte del proceso, que es la recolección. Según nos hicieron saber, en el caso de Olivares de Don Ignacio se cumplen estrictas normas durante todo el proceso en busca de la mayor calidad posible.

La recolección de las aceitunas se realiza como hace 6000 años de manera manual, sólo que ahora se puede tener las aceitunas en menos de 24 horas listas en la planta de la ciudad de Rivadavia.
Aprendiendo a diferenciar aceitunas
En la segunda parte del proceso se realiza la recepción y la limpieza de las aceitunas. Allí fuimos recibidos por el hijo, o nieto (?) de los fundadores de la empresa, quien nos enseñó a diferenciar los 4 distintos tipos de aceituna que se producen en Argentina. Hay Arbequina (procedente de España) que es suave y perfumada, verde y frutal Frantoio (de Italia), Villalonga y Arauco , variedad estrella autóctona de La Rioja, Argentina, tan diferente al resto por su picor, color y amargura.
Cargando cajones de aceitunas
Algunas de esas variedades contienen hasta un 30% de aceite, otras sólo un 5%. Allí mismo comimos
algunas con su característicos sabores amargos que tienen antes de ser tratadas para el consumo humano. Vale la pena contar que sólo el 10% de la producción total de aceitunas en el mundo llega como tal a la mesa.
Nave de recepción
Atentos y siguiendo las indicaciones de nuestro guía nos acercamos entonces a la nave de recepción.
Allí vemos como se produce el deshojado , que se hace mediante un sistema de aspiración mientras las aceitunas se van lavando de forma mecánica con agua proveniente de profundas napas.
Deshojado y lavado de las aceitunas
A partir de este etapa la aceituna queda limpia y preparada para los próximos pasos. Mas del 90% de todas las aceitunas serán destinadas a la producción de aceite.
Almazara
Todo el proceso y las etapas de producción de la aceituna resultan muy costosas, en especial a la hora de adquirir la Almazara (palabra de origen árabe que significa extraer), máquina que suele pertenecer a algún grupo empresario que por lo menos está compuesto por una cooperativa de pequeños y medianos productores.
Trituradora tipo horizontal
Antiguamente para esta etapa eran usados los molinos de piedra (conocidos como "empiedros" en España). Hoy el método es mas efectivo. El momento de la trituración de la aceituna, tiene como objeto la extracción de aceite de los tejidos vegetales del fruto sin romper o dañar tanto sus tejidos.
Esta máquina es una trituradora horizontal tipo decanter, cuyo proceso de limpiado es fácil.
Etapa de separación
La próxima es la etapa de separación. En la foto superior vemos como se forma una suerte de pasta de las aceitunas llegadas aquí hace apenas unas horas.
Batidoras de aceite
Lo liquido (o sea el aceite) se va al sector de las "batidoras". Estos cuerpos metálicos tienen un sistema de calefacción que trabaja entre los 25º y 30º C. Para no alterar la calidad, el aceite (siempre bajo supervición profesional) permanece un tiempo determinado y nunca prolongado antes de la siguiente etapa.
Extracción de aceite
Para el momento de la extracción del aceite , generalmente se utiliza el método que se conoce como de "prensado en frío", elegido por los fabricantes para mantener ciertas cualidades del olivo, como son el aroma o el color.
Batidoras a escala
Las pruebas las van haciendo en unas batidoras a escala que replican todo lo que sucede en los grandes tachos metálicos.
Aceite espeso
De esta máquina salía un aceite super espeso. Mojé mi dedo en él y su sabor de boca intenso se apoderó de mis papilas gustativas por el resto de la mañana.
Etapa de prueba
Habíamos aprendido mucho y seguíamos interesados, por lo que continuamos la visita por el resto de las instalaciones de Olivares de Don Ignacio. Estábamos prontos a terminar el recorrido, pero lo más importante es que íbamos a hacernos de varios bidones de aceite (Arauco y Frantoio) que previamente habíamos tenido la buena idea de encargar, de una calidad que no encontraba en Argentina desde la época de los aceites de Patagonia Gourmet.
Lugar de almacenamiento
En la bodega, o lugar de almacenamiento, la temperatura oscila entre los 15 y 18º para ayudar de ese modo a la maduración de los diferentes tipos de aceite. El aceite debe permanecer en tanques que no alteren su sabor, ni el aroma o color. En la mayor parte de los casos los tanques suelen ser de acero inoxidable, que además de ser inerte resulta muy fácil de limpiar.
Aceites comerciales
En las oficinas se pueden ver varias de las marcas de aceites de oliva que son comercializadas por Olivares de Don Ignacio, tanto para el mercado local o sitios tan lejanos como Japón. Es el fruto de años de esfuerzo por hacer un trabajo cada vez mejor en su intento de posicionar el aceite de oliva de  Argentina en el resto del mundo. De hecho la empresa ha ganado cientos de premios por la calidad de sus aceites.