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jueves, 12 de enero de 2017

El Museo de Arte Islámico de Berlin

En el mismo edificio del Museo del Pérgamo, mas precisamente en su ala sur, funciona desde 1932 el Museo de Arte Islámico, uno de esos sitios que nadie debiera perderse en su visita a la capital de Alemania. Verdad que son muchos los museos de calidad en Berlin.
Aquella mañana en el Museum für Islamische Kunst resultaba una extraordinaria oportunidad de visitar nuevamente una excelente colección permanente de arte islámico de entre los siglos VII y XIX proveniente en su mayoría de Asia Central, pero en pleno centro de Berlin.
Ya bajo las arcadas podía divisar la fachada de la Puerta de Mshatta, una de las joyas del museo. Se trata de las partes mas detacadas de la fachada con la que iba a contar el Qasr Al-Mshatta (    (قصرالمشتى
El "Palacio de Invierno", como era conocido en el siglo VIII, nunca llegó a ser concluido tras el asesinato del Califa Al- Walid II (período Umayyad), quien lo había mandado a construir.

Años mas tarde un terremoto se encargó de destruir gran parte del conjunto antes de que éste quede completamente abandonado en pleno desierto jordano.
La fachada expuesta tiene unos 30 metros de largo y 5 de altura. Se mantiene en excepcional estado de conservación, a diferencia del resto del conjunto derrumbado que aún permanece in situ, y que no tiene ni por asomo el trabajo decorativo grabado en la piedra caliza, en donde se aprecian aves, mamíferos y algunos animales mitológicos.
Occidente le debe la Fachada de Mshatta a Josef Strygowski, un austríaco de ascendencia polaca que la había "descubierto" en uno de sus tantos viajes a Jordania. De inmediato le dió aviso a su colega y amigo Wilhem von Bode, responsable de los museos reales de Berlin. Entusiasmado y ansioso, von Bode persuadió al emperador Guillermo II de traer esos restos arqueológicos para engrosar la colección de arte islámico de la corte.
Al enterarse Abdul Hamid II (Sultán de Turquía) del interés del emperador Guillermo II por estos restos, decidió elegir los mas vistosos y ragalárselos al regente de Alemania, con la que Turquía tenía muy buenas relaciones . No sólo quedaba bien, sino que se "sacaba de encima" estas paredes revocadas con con un tipo de arte de la época de Persia con la que ya no se sentía a gusto.
A partir de ese gesto se da inicio a la colección de arte islámico del museo.

Durante la Segunda Guerra Mundial cayeron casi medio millón de toneladas de bombas en Berlin, destruyendo mas del 80% de la ciudad. Pese a que los museos hicieron un esfuerzo sobre humano para proteger su acerbo, una de las torres de la Fachada de Mshatta fue dañada.
En 1954, varios años mas tarde de finalizado el conflicto bélico, el museo fue re abierto al público en una nueva Alemania del Este (Deutsche Demokratische Republik- DDR)
Mucho tiempo antes, a orillas del río Tigris en lo que hoy es Iraq, Samarra, una ciudad cercana a Bagdad capaz de rivalizar con las mas poderosas de la época, vivía su mejor momento bajo el califato Abasí. En el Museo de Arte Islámico hay una buena cantidad de piezas obtenidas durante las excavaciones llevadas a cabo por el arqueólogo alemán Ernst Herzfeld entre 1911 y 1913.
En aquellos tiempos el Imperio Otomano todavía regía por sobre todo el norte de África, Asia Menor y la península de los Balcanes al sur del río Danubio. Nada mal para un imperio que ya tenía los días contados.
Cien años atrás, cuando ocurrían las excavasiones existía un tratado entre las partes en las que se dividían el patrimonio encontrado.

Samarra, fundada en el 835 fue una ciudad suntuosa, capital del califato Abasí durante poco mas de medio siglo, tiempo suficiente para construir la mezquita mas grande del mundo árabe, un hipódromo y mogollón de palacios desde donde trajieron algunos paneles con relieve que datan de esos días.
Tras vitrinas de acrílico hay utensillos como cajas o arquetas y cuernos de marfil de gran belleza y trabajo procedentes del emirato islámico de Sicilia, que datan del siglo XI.
Otra sala que me gustó es la que tiene la colección de alfombras, kilims y tapices, con esos diseños tan elaborados plasmados sobre sedas e hilos.
Alfombras y tapices del Imperio Otomano (1300 - 1520) con diseños menos convencionales.

Otro de los grandes atractivos del Museo de Arte Islámico es el Cuarto de Alepo
  
Este cuarto de lo mas representativo muestra como era el interior de una sala o lugar de recibimiento típicamente rectangular de un hogar de Alepo, la ciudad mas poblada de Siria. Era de los Wakil, una familia cristiana que se lo vendió al museo en 1912.
Lo fantástico de esta pieza tallada con maestría entre el 1600 y 1603 es que es la mas antigua que se conserva en el mundo.
El revestimiento de madera tiene 35 metros de largo y dos metros y medio de altura sólamente interrumpidos por las 14 puertas y ventanas del conjunto.
Los motivos del diseño dejan entrever la cooperación entre cristianos y musulmanes con escenas del Antiguo Testamento.
En una gama de celestes y tenues relieves de vemos a un costado el Mihrab de la mezquita de Beykehim en Konya de la región de Anatolía en Turquía, que data del siglo XIII. Este nicho semi circular indica la Alquibla (القبلة) o dirección en la que hay que rezar.
Paneles de madera esmaltada con textos árabes provenientes de la Madrasa de Sircali, región de Anatolía, Turquía.
Nicho proveniente de Damasco siglo XV se encontraba dentro de una casa samaritana.
Otra joyita es la cúpula de madera de cedro de principios del siglo XIV y que alguna vez formara parte de la Torre de las Damas dentro del Palacio del Partal en la Alhambra de Granada. La cúpula finamente trabajada y parcialmente pintada representa un gran ejemplo del arte árabe en la Península Ibérica.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Zoo de Luján y Museo de Transportes

El Zoológico de Luján, a 70 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y cerca del centro de Luján, es un zoológico diferente. Se encuentra sobre el kilómetro 58 del Acceso Oeste y está pensado para que el visitante pueda tener una experiencia de lo mas cercana con los animales, e incluso tocarlos.
El zoológico de Luján es un zoológico diferente, ya que el visitante puede quedarse a dormir en un sector asignado para camping, o pasar el día haciendo uso de sus parrillas o practicando deportes en cualquier rincón de las 15 hectáreas arboladas del predio.
Si en África los había apreciado de cerca en varios de los mejores parques nacionales del mundo, sentí que en el Zoológico de Luján no podía dejar pasar la oportunidad de tocarlos y sin siquiera pensarlo me metí dentro de la jaula en donde había dos ejemplares machos.
Siguiendo las instrucciones del cuidador, esperé a que el león que caminaba en círculos por la jaula volviese a pasar por el lugar en donde ahora podía tocarlo por primera vez. Siendo tan flaco suponía que el animal no se iba a fijar en mi, al menos como un bocado apetitoso.
Ya mas en confianza me acuclillé para tocar al segundo ejemplar. Estaba feliz trepando con mi mano por su musculoso muslo, y sorprendido por el tamaño de sus garras.
El otro león cambia inesperadamente el sentido de giro y vuelve a acercarse a nosotros. Mejor me quedo agachado, tratando de pasar inadvertido.
Creo que lo único que quiere es un poco de cariño. Bueno, si te pones así y te vas me quedo con el otro, que si parece aceptar el amor que tengo para darle.
¿Les conté alguna vez que el león es mi animal preferido? Seguro que alguna vez.
No me molestaría tener a una pareja bajo mi cuidado. Sería de lo mas feliz revolcándome en el pasto y jugando con ellos.
Estos leones en particular (hay 50), como sucede con el resto de los animales en el Zoológico de Luján, fueron recuperados del tráfico ilegal, los circos, el mal trato o el abandono.
Claro que al Zoo de Luján no le vendría mal un presupuesto mas holgado sobre el cual trabajar, pero con el que tienen parecen hacer las cosas del mejor modo posible. Los animales y las instalaciones están en buen estado (verdad que hay mucho para mejorar), y los empleados con los que tuve la oportunidad de hablar se manifestaban contentos de formar parte del equipo.
Los leones son (al menos para mi gusto) el plato fuerte del zoológico, pero también tienen 20 tigres de Bengala, una docena de pumas, elefantes llegados desde Sumatra y unos 50 monos sudamericanos, además de algunos burros, un serpentario y animales domésticos.
Los Guayacamayos también tienen un lugar adaptado, y ocupan un lugar especial en el corazón de los fundadores del Zoo de Luján, pues con la compra y canje de estas aves con varios criaderos sudamericanos se dio el puntapié inicial para conformar el zoológico.
Tienen sus puertas abiertas desde 1994 y muchos animales han nacido bajo su protección, si bien hay que mencionar que en varias oportunidades han acusado al zoológico de tener a sus animales drogados o en malas condiciones sanitarias.
 
No está a la altura de Temaiken (en muchos aspectos el mejor zoológico del país), pero sin duda el hecho de poder acercarse tanto a los animales suma unos porotos.
En uno de los extremos del predio funciona el Museo de Transportes del Zoo de Luján. De lejos parece un montón de chatarra. Al menos para los que no están al tanto de su presencia. Sin embargo a medida que nos vamos acercando vamos descubriendo algunos transportes inusuales como un 4x4 de 1916 marca Latil de origen francés que podía mover los dos ejes para el mismo lado, locomotoras, carros de uso agrícola y automóviles varios.
También hay una interesante colección de tractores, muchos de ellos de finales del siglo XIX, entre los que destaca un enorme tractor Clayton de 1903 que funciona a vapor. Uno de los viejos tractores Pampa, los primeros de industria nacional, también despiertan simpatía entre los visitantes. Se trataba de un diseño basado en el Lanz fabricado en Alemania que llevaba una mecánica simple con un motor de 2 tiempos fácil de reparar, tal como necesitaba un país agro ganadero como es Argentina. Lo cierto es que de nacional tuvo poco, ya que desde la primera hora Fiat estuvo involucrada en la fabricación de las poco mas de 3.000 unidades que vieron la luz.
En total tienen expuestos (la mayoría a la intemperie) mas de 350 unidades, de las cuales hay un gran número restaurado por los especialistas del lugar, que se encuentran en orden de marcha.

Quizás resulte raro que este museo comparta el predio con un zoológico, pero aquellos amantes de los fierros que estén dándose una vuelta por el Zoo de Luján van a sentirse a gusto.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Colección de Platería de la Corte (Viena)

Dentro del Palacio de Hofburg, en el centro mismo de Viena, funcionan tres museos bien puestos. Esos son el Museo de Sisí, los Apartamentos Imperiales y la Colección de Platería de la Corte.
Si bien estaba interesado en los dos primeros, con la misma entrada de € 9.90 (audioguía en 11 idiomas incluida)  se puede acceder a la Colección de Platería de la Corte, que de hecho es el lugar por donde se comienza el recorrido, y el único en donde está permitido tomar fotografías, ergo el único de esos museos sobre el cual escribiré (si se enojan hay algo en Recorridos por el centro de Viena ).
Entramos al Palacio de Hofburg por la Michaelertor pasando por debajo de la esplendida cúpula (la Michaelerttrakt), y nos internamos en un mundo de copas de cristal, bandejas y cubiertos de plata, de moldes que sólo pueden existir en un palacio y porcelanas llegadas de oriente y no tan lejos.
Puede que no sea uno de los imperdibles de Viena, claro está, sin embargo la Silberkammer (tal es el nombre oficial), abierta al público desde 1923 tras juntar parafernalia de varios palacios, resulta ser el museo mas grande del mundo en su tipo (digamos, de cortejo), con mas de 7000 piezas expuestas en una superficie muy bien montada de 1350 metros cuadrados.

Como es de esperar, cada uno de los objetos expuestos representa lo mejor en su tipo, y en todos los casos fueron hechos por manos expertas. Muchos de ellos fueron regalos de reyes y emperadores a una dinastía (la de los Habsburgo) que supo gobernar desde este mismo castillo por muchos siglos.
Aquí guardan toda la cubertería imaginable. No sólo la de aquellos regalos recibidos por parte de todos los reyes del mundo, si no también la que usan los jefes de estado cuando reciben a otros jefes de estado, reyes, empresarios y miembros de ONG´s, aunque no con la fastuosidad con la que solían recibir en este palacio en "las buenas y viejas épocas", cuando era una corte que sumaba 5000 personas
Pensar que el Centro de Mesa Milanés tiene 30 metros de largo, y es sólo el centro y parte de aquella enorme mesa decorada con miles de arreglos florales, frutos y adornos capaz de recibir sentados a quien sabe cuantos. Es el conjunto expuesto mas grande de la corte y fue realizado en ocasión de la coronación del Emperador Fernando como rey de Lombardía y Venecia en 1838.
Lo cierto es que uno de sus juegos de platos mas famosos, el Grand Vermeil, un juego que se fue ampliando con el correr de los años, y que hoy consta de 4500 piezas de plata doradas al fuego, y que en conjunto pesan mas de una tonelada.
Si bien la corte de Austria tenía los propios, tuvo que saldar una deuda de Napoléon, quien los había encargado antes de su caída. Así fue como la colección se pudo nutrir para llegar al número actual. Claro que antes los orfebres de Francia tuvieron que reemplazar el escudo de Napoleón por el de Francisco de Austria.
En uno de los sectores exponen la ceramica sanitaria utilizada por los miembros de la corte (mas tarde, cuando se recorran los Aposentos Imperiales verán mas de ello), y los objetos pertenecientes al primer baño del palacio mandado a construir por la Reina Isabel en 1876.
Es muy grande la colección con mucho lo expuesto, y aunque hay centenares de objetos admirables por su manufactura y buen gusto,  por momentos agota y resulta de lo mas monótono. Toneladas de plata que ya nadie se ocupa de lustrar cada tanto.
Seguro que no falta aquel que piensa que con todo esto se puede alimentar a la mitad de Somalia durante unos años, pero resulta ser un gran registro del paso del tiempo y sus costumbres a través de esta colección de la Corte Imperial de Viena, y es mejor que así siga siendo.
No es muy divertida esta visita si no se complementa con los otros dos museos  que ofrece el Palacio de Hofburg, y ciertamente hay que decir que Viena tiene muchos museos tanto mejores.
La porcelana también tiene su lugar en esta colección, aunque (a excepción de los platos de postre) tardó en sumarse a las colecciones imperiales. Aquí hay objetos llegados desde las mejores, mas antiguas y refinadas casas europeas, como la Porcelana de Meissen, en Dresden
o la Porcelana de Imari (circa 1700) que el Duque Carlos Alejandro de Lorena, un coleccionista empedernido y acumulador compulsivo había comprado en un viaje a China y a Japón, y al parecer nunca había terminado de pagar.
El que también fuera gobernador de los Países Bajos y cuñado de María Teresa de Austria dejó un tendal de deudas que fueron saldadas con la venta de gran parte de sus colecciones, sin embargo su sobrino José II, administrador de su herencia, decidió guardar para la corte estas piezas únicas llegadas del Lejano Oriente.
Como complemento de los próximos dos museos a visitarse en este mismo recorrido, la Colección de Platería de la Corte resulta ideal, como para adentrar un poco mas en la intimidad de esta dinastía que fue centro político de Europa durante mas de 600 años.