martes, 14 de junio de 2016

Castillo San Felipe de Barajas, en Cartagena de Indias

Muy cerca de la Ciudad Amurallada de Cartagena de Indias, en Colombia, se encuentra el notable Castillo de San Felipe de Barajas, que formaba parte del efectivo sistema de seguridad con el que contaba la ciudad. La fortaleza está considerada como una de las "Siete Maravillas de Colombia" e integra la lista de sitios Patrimonio de la Humanidad de UNESCO desde 1984 por tratarse del fuerte mas completo de todos los que quedan en pie en Sudamérica.
Al día siguiente del sismo que se sintió en Cartagena fui caminando desde mi hotel en Getsemaní hasta la estatua de Blas de Leso, tal como me fue indicado, pero desde antes podía ver dominando en las alturas de una ciudad chata, la Fortaleza de San Felipe de Barajas. Cuando llegamos a la entrada nos vendieron agua casi a la fuerza ("La van a necesitar allá arriba"), y vaya que tenían toda la razón. El camino es empinado y barranca arriba. Antes de empezar el recorrido ya estaba cansado y acalorado.
La parte mas antigua del Castillo San Felipe de Barajas es de 1536, cuando militares españoles con la ayuda de esclavos africanos erigieron con materiales de la zona la primera de las estructuras defensivas en lo mas alto del Cerro San Lázaro, a poco menos de 40 metros por sobre la altura de los mares.

El fuerte de San Felipe hace su primera aparición en los anales de la historia en 1586 cuando Cartagena de Indias fue tomada por Francis Drake, un corsario (o pirata) de la Marina Real Británica. Con tan pocos hombres en las guarniciones no fue difícil para el inglés.

La construcción de estos fuertes permitían no sólo la defensa de la ciudad, si no la posibilidad de tener un puerto activo desde donde intercambiar mercaderías con Europa. El de San Felipe de Barajas fue mas o menos efectivo a la hora de repeler los ataques de piratas (como los que a menudo llegaban desde
Port Royal y otros enclaves delictivos) hasta abril de 1697, cuando llegaron los hombres de la Marine Royale (Reino de Francia) a cargo de Jean-Bernard Desjeans, Barón de Pointis, acompañados por un gran número de filibusteros provistos por Jean-Baptiste Ducasse, por aquel entonces Gobernador de Santo Domingo. Mas tarde tomarían la ciudad de Cartagena de Indias durante un mes, robando todo cuanto tuviera valor, y las pertenencias de todos sus habitantes.

El Barón de Pointis traicionó a propios y filibusteros y escapó dos días antes de lo previsto en una nave hacia Europa con casi todo el botín a bordo. Ya sin nadie a quien obedecer, los filibusteros vuelven a la ciudad para saquearla y causar desmanes.

Si bien el sistema defensivo había fallado en esta oportunidad ante la superioridad numérica de las tropas del enemigo, se continuó dotando a la ciudad de fuertes, cañones y murallas. Esta fue la última vez que tomaron Cartagena de Indias.
El ataque del Baron de Pointis había causado varios destrozos en San Felipe de Barajas, por lo que durante varios años continuaron las obras para agrandarlo y hacerlo mas efectivo. De los 8 con los que contaba en aquel entonces el fuerte pasó a tener 63 cañones y mas modernos. Se colocaron alrededor del fuerte grandes paredes con gradiente para dificultar el avance enemigo.
No quería tomar el servicio guiado, pero apenas llegado a la parte superior, me vi "forzado" a acatar las ordenes de uno si pretendía ingresar mis casi dos metros de altura en el complejo sistema de túneles del Castillo de San Felipe de Barajas.
Formé fila y de a uno fuimos ingresando. Mi plan entonces sería adelantar al numeroso grupo dentro de algunos de los 600 metros de túneles. Lo hice pero no dio resultado. Los túneles no tienen salidas abiertas al público por lo que quede atrapado entre la gente, agachado durante mas de 20 minutos y con un calor y una humedad que me bajaba la presión. Fui el último en salir del túnel y detesté al guía y la sarta de pavadas que decía mientras se hacía el galán de tele novela.
El Castillo de San Felipe de Barajas escribe su capítulo de gloria entre marzo y mayo de 1741. La historia comienza cuando un Capitán español le corta la oreja a otro inglés que estaba pirateando por la costa de Florida. "Dile a tu Rey que lo mismo le pasará si osa venir hasta aquí y hacer lo mismo que tu", parece que le dijo, y el Capitán guardo su oreja en un frasco y se le enseñó al Rey Jorge II en el Parlamento de Londres. El Rey tomó esto como una ofensa y una oportunidad para tratar de hacerse de algunos dominios españoles en el Caribe. Exactamente un mes mas tarde Edward Vernon, almirante de la Real Marina Británica y Comodoro en Port Royal (Jamaica), toma sin dificultad la ciudad de Portobelo en Panamá, defendida por solo 700 hombres. En poco mas de 2 horas robaron todo cuanto pudieron quemando todo tras su victoria.

El almirante Edward Vernon decide dar un gran golpe contra la ciudad de Cartagena de Indias, en aquel entonces una de las plazas mas importantes del Caribe. En Port Royal junta la impresionante cantidad de 27.000 hombres (algunas fuentes elevan la cifra a 31.400) dispuestos en 186 naves armadas con 2000 cañones. La mayor flota naval jamás juntada hasta el Desembarco de Normandía.
El 13 de marzo de 1741 cunde el pánico en Cartagena de Indias. Los hombres de Vernon comenzaron con los ataques sobre los primeros fuertes y uno a uno los fueron tomando tras dos semanas de ataques constantes.

Tras esta serie de victorias Vernon queda "agrandado como tortuga con patines" y tiene la desfachatez de mandar una carta a Londres avisando que ya había tomado Cartagena. Era solo cuestión de tiempo, eso es lo que pensaba seguramente. Sólo había perdido algunos hombres y 4 de sus 186 buques.
En Londres ya existía una calle en su honor (la Portobello Road en Notting Hill) y cuando recibieron las buenas noticias de la toma de Cartagena por parte de Vernon, desde la Corona mandaron a acuñar monedas conmemorativas.

Sin embargo nada podía estar mas lejos de la verdad. Vernon no podía imaginar lo que le esperaba.
En San Felipe de Barajas estaban atrincherados 3300 hombres a cargo de Blas de Leso y Olavarrieta
uno de los mayores genios militares que tuvo la Armada de España. Defenderían el fuerte con la ayuda de 600 indios arqueros y 6 naves (Galicia, África, San Felipe, San Carlos, Dragón y Conquistador).

Vernon por su parte contaba entre sus filas con 4000 hombres bien entrenados a cargo de Lawrence Washington, hermano de George, primer presidente de los Estados Unidos.
Pronto comenzó con sus ataques a San Felipe de Barajas a puro cañonazo. Decide desembarcar por la parte trasera, internando a sus hombres en un terreno hostil que enferma de Malaria a cientos. Cuando llega al fuerte manda al frente a su infantería. La entrada al fuerte era estrecha y 300 españoles la defendieron solo armados con armas blancas, cobrándose la vida de mas de 1500 ingleses sólo en ese primer intento.
La frustración de Vernon (recordemos que ya había "cantado victoria" en su carta a Londres) era enorme. No podía entender como no podía sacar provecho a su superioridad numérica.

Planifica un nuevo ataque masivo la noche del 19 de abril de 1741 cuando logra llegar hasta el fuerte. Para trepar las paredes sus hombres habían estado toda la semana construyendo escaleras, pero el estratega Blas de Leso, "hombre de mil batallas", ya se había imaginado la intención de Vermont. Días antes había mandado a construir un foso que rodeaba el castillo, de modo que cuando finalmente llegaron los ingleses, se encontraron con que sus escaleras habían quedado cortas, exponiendo a sus hombres a una verdadera carnicería. Una terrible e inolvidable derrota militar. Mientras tanto en el Reino Unido se seguía festejando la supuesta toma de Cartagena de Indias.
Mas de 10.000 ingleses murieron aquel día en San Felipe de Barajas. La cifra de heridos era similar, y la moral en el bando de Vermont estaba claramente por el piso. Por este episodio los ingleses tuvieron que volver a la seguridad de sus barcos. Vermont simplemente no podía reconocer la derrota por lo que siguió atacando a fuerza de cañones todo cuanto podía desde el agua durante 31 días. Nunca junto coraje para volver a bajar a tierra firme y hacerse de Cartagena, tal como había anunciado.

Con "la cola entre las patas" y nunca dejando de disparar, Vermont finalmente asume su derrota y abandona Cartagena. Tan pocos hombres quedaron vivos que incluso tuvieron que quemar 5 de sus propias naves por falta de tripulación.

En Cartagena continuaron con las obras para hacer de ella una ciudad inexpugnable, y los españoles pudieron estirar sus dominios sobre estas aguas al menos durante 70 años. A la ciudad le siguieron años de prosperidad con uno de los puertos mas importantes del mundo, una incipiente aristocracia y como asiento y lugar de residencia de los Virreyes españoles.

Tras 275 años de dominación española, en 1811 Cartagena se declara independiente, y desde entonces es Colombia la que escribe su propia historia.
El Castillo de San Felipe de Barajas constituye todo un símbolo de esa independencia lograda por Colombia. En 2012, por ejemplo, fue escenario de la VI Cumbre de las Américas y es desde hace décadas uno de los sitios mas visitados del país.

Si te gustan los fuertes quizás te puedan interesar otros que visité:

El Fuerte Niebla, uno de los "Castillos del Fin del Mundo" (Valdivia, Chile)

La Capital Pirata (Port Royal, Jamaica)

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El Fuerte San Miguel (Rocha, Uruguay)

Las idas y vueltas de Colonia del Sacramento (Colonia, Uruguay)

Acapulco, un lugar para evitar (Fuerte San Diego, Acapulco, México)

sábado, 4 de junio de 2016

El Cementerio de Ohlsdorf

El Cementerio de Ohlsdorf (Ohlsdorfer friedhof) en el barrio homónimo, al norte de la ciudad de  Hamburgo (Alemania), es el segundo cementerio civil mas grande del mundo. Es un espacio de 391 hectáreas bellamente parquizadas en donde hay 12 iglesias, mas de 25.000 árboles, un puñado de historias que no deben olvidarse, y por lo menos un millón y medio de personas enterradas.




Era una de esas clásicas mañanas de inviernos no tan fríos en Hamburgo. Mientras ponía manteca en mi pan de centeno veía caer agua nieve por el ventanal del hotel en donde me estaba alojando. Pronto estaba a bordo de un Renault alquilado camino al Cementerio de Ohlsdorf. La verdad es que hasta ese momento no había prestando mayor atención en el hecho que este cementerio se encuentra en el norte de la ciudad, en un sector por el que sólo había pasado en mis caminos desde el aeropuerto hacia el centro de la ciudad, y que no tiene nada que, ni en tamaño ni en historia con los otros dos cementerios que había tenido la oportunidad de conocer en mis anteriores visitas a Hamburgo.




Apenas superé la entrada me topé a la izquierda con el enorme edificio de la Administración del Cementerio de Olhlsdorf. Como por reflejo bajé a ver de que se trataba pero prontamente me dieron a entender que ese lugar no estaba abierto al público.

El Cementerio de Ohlsdorf es grande y su visita podría demandar varias horas. Se puede recorrer caminando, en bicicleta, en auto, o a bordo de alguna de las dos líneas de colectivo (bus) que circulan por 17 kilómetros de caminos del lugar deteniendo su marcha las 25 paradas internas.
El Cementerio de Ohlsdorf recibe mas de dos millones de visitantes anuales. No sorprende si consideramos que el 40% de los entierros de Hamburgo tienen lugar aquí, pero ese día apenas pude divisar a media docena de personas.

En un lugar tan organizado como Alemania no es sorpresa, pero todo aquel visitante que esté interesado en alguna tumba en particular (ya sea un famoso o un familiar) recibirá en el Museo del Cementerio ordenes precisas y/o explicaciones en un mapa de como llegar.
El cementerio está dividido en cuatro sectores. El primero es un cementerio que guarda las tumbas de 708 soldados del Commonwealth (Mancomunidad del Imperio Británico) muertos como prisioneros de guerra de la Alemania Imperial, y de otros 300 soldados de las Fuerzas Aliadas caídos en combate en suelo alemán durante la Primera Guerra Mundial.
También están las tumbas de 1.466 pilotos de las Fuerzas Aliadas caídos en territorio Alemán. Unosaños mas tarde se sumarían a este sector del cementerio los restos de 378 soldados de varias nacionalidades que perdieron la vida en suelo Teutón.
El Cementerio de Ohlsdorf es además el lugar de descanso de las miles de víctimas que dejaron una serie de bombardeos (hasta entonces el mayor ataque aéreo jamás perpetrado) al que los Aliados llamaron Operación Gomorra, en una clara referencia bíblica que anunciaba la intencionalidad de destruir a la ciudad de Hamburgo. Los Aliados querían humillar a la población y reducir a cenizas una gran ciudad, como lo harían mas tarde en Dresden y ni hablar de Nagasaki e Hiroshima.
Hamburgo ya había sido blancos de ataques aéreos desde 1940, pero nunca hubo un acontecimiento que haya marcado a la ciudad del modo en que lo hizo la Operación Gomorra, un atroz Crimen de Guerra contra la población civil alemana.

La noche del 24 de julio de 1943 Hamburgo es atacada por 791 aviones de la Royal Air Force que arrojan mas de 2.000 toneladas de bombas sobre el centro de la ciudad. Esas bombas buscan romper techos y estructuras a modo de dejar todo "servido en bandeja" para la próxima serie de ataques. Causan una gran destrucción material.
Casi un millón de personas son desplazadas hacia áreas rurales. 1.500 perecen en este primer ataque.

Durante plena luz del día del 25 de julio, 40 aviones de la USAAF (United States od America Air Force) atacan el Puerto de Hamburgo hundiendo varios buques y destruyendo instalaciones petroleras. Antes de finalizar el día vuelven con 71 aviones que se encargan de alcanzar a la central eléctrica.
En estos dos ataques mueren poco mas de 150 civiles.

El 26 de julio la Royal Air Force vuelve a lanzar unas pocas bombas sobre el destruido centro de Hamburgo, y regresan a sus bases con ganas de causar mas daño.

El 27 de julio era un día especialmente caluroso. Aquella noche, la Royal Air Force atacó con 739 aviones bombarderos al este de la ciudad de Hamburgo, en donde sólo había población civil y ningún objetivo militar, ni nada que se le pareciera. Ese día hubo una fenomenal tormenta de fuego, tal como habían soñado los autores intelectuales de la Operación Gomorra. Ese día murieron 35.000 personas y mas de media docena de barrios de Hamburgo desaparecieron completamente del mapa.

Los mismos pilotos contaron que la temperatura alcanzada por el fuego era tal que no pudieron acercarse nuevamente hasta el 29 de julio, en donde 726 aviones de la RAF vuelven a atacar Hamburgo cargándose con otras 1000 vidas de civiles, mientras sus pilotos se quejaban por la radio del "olor a carne quemada" de los pobladores.

El séptimo y último ataque de la Operación Gomorra se produjo entre la noche del 2 y 3 de agosto, cuando 740 aviones de la RAF se concentraron en destruir lo poco que quedaba en pie en los alrededores del centro de Hamburgo. La Operación Gomorra estaba concluída. Ya no quedaba nada por destruir.
En el medio del camposanto hay un monumento que es obra de Gerhardt Marcks (Movimiento Bauhaus). Un lugar que llama al respeto e invita a la reflexión. En su interior hay una escultura llamada "Ride over the River Styx" que evoca al barquero Caronte que en la Mitología Griega llevaba las almas de los muertos al mas allá a través de la Laguna Estigia o el Río Aqueronte.
En los próximos meses pudieron recuperarse 36.947 cadáveres calcinados por los devastadores efectos de la Operación Gomorra.  La mayoría de los cuerpos no pudieron ser identificados por los daños que presentaban, y se encuentran enterrados en forma de cruz alrededor del monumento.
Unos tablones de madera marcan el barrio en donde fueron encontradas las víctimas de estos cobardes ataques, todas ellas tratando de escapar de una muerte que no tuvo que ser.