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martes, 25 de abril de 2017

El Palacio de la Bahía

Desde afuera no dice mucho y con sus muros color terracota el Palacio de la Bahía logra pasar un tanto desapercibido entre otras edificaciones de Marrakesh. El Palacio de la Bahía (قصر الباهية) se encuentra a una corta caminata de la gran plaza Yamaa el Fna, la de los encantadores de serpientes y el bullicio propio del epicentro mismo de la vida social y comercial de Marrakesh.


Con un poco de cambio (10 Dirham) se puede ingresar a uno de los palacios mas atractivos de esta vibrante ciudad. Quizás con la idea de refugiarse un poco del intenso ritmo de vida de Marrakesh o del implacable sol marroquí, ya que adentro es muy fresco, el Palacio de la Bahía (قصر الباهية)  se presenta como una buena parada. Hay varios patios y rincones en donde uno puede (además de trasladarse en el tiempo) encontrar un lugar en donde descansar. Lo mejor es hacerlo antes del medio día, en donde se empiezan a agolpar los visitantes, todos buscando sombra, claro.
El Palacio de la Bahía fue construido en dos etapas y sin planos a partir de finales del siglo XIX. Primero por el arquitecto El Mekki bajo ordenes de Bah Ahmed Ben Moussa, Grand Vizier o Jefe de Estado del Sultán Mulay El Hassan, y mas tarde del ambicioso Mulay Abd- Al Aziz (o Abdelaziz), quien quizo construir el palacio mas grande de todos los tiempos. Para ello fue adquiriendo todas las propiedades circundantes hasta llegar a los 8.000 metros cuadrados con los que cuenta el palacio. De forma irregular tiene 340 metros de longitud y 95 en su parte mas ancha.

Actualmente el Palacio de la Bahía es usado para recibir a comisiones de gobiernos extranjeros. En una de sus alas funcionan las oficinas del Ministerio de Cultura de Marruecos y sus patios son ustilizados en ciertas ocasiones para desfiles militares. Así y todo, y guardando cierta objetividad, uno no puede decir que el estado del inmueble sea óptimo, y eso que tampoco es tan viejo. Uno se queda con la sensación de que se le podría sacar mayor provecho a las 150 habitaciones del edificio, la mayor parte de ellas vacías. En antaño cada una de ellas cumplía una función diferente, razón por la cual el recorrido guiado de uan hora y media de duración puede ser una buena idea. Además no hay carteles como para obtener información de lo que estámos viendo.
Las habitaciones mas importantes del complejo del Palacio de la Bahía daban a un Patio de Honor de 50 x 30 metros, el mas grande de varios patios. Este tiene pisos de mármol y una fuente cuadrada en su centro. Las 12 habitaciones con salida a este patio en su momento eran utilizadas por las 24 concubinas de los sultanes. Hoy en día funciona una importante sala de recepción utilizada por el gobierno de Marruecos.
Lo mejor sin dudas es caminar mirando siempre hacia arriba, a modo de poder admirar el fino trabajo de los artesanos de arte islámico y marroquí, especialmente en los techos y cielorrasos.
El Palacio de la Bahía (o Palais Bahia) no te va a dejar con la mandíbula por el suelo, eso de seguro. De todos modos resulta uno de los imperdbles de la ciudad.


hay mas de 170 tumbas en los patios. Estas corresponden a los restos de los sirvientes y empleados mas leales de la Dinastía Saadie

domingo, 1 de enero de 2017

Sanssouci, el palacio que debía morir con Federico el Grande

Potsdam es una ciudad en el Estado de Brandenburgo que se encuentra a unos 20 o 25 kilómetros del centro de Berlin.
Aunque sus orígenes datan del siglo VII (cuando aún era un pueblo eslavo que llevaba Poztupimi por nombre) Potsdam no había tenido mayor relevancia histórica si no hasta 1660, cuando Federico Guillermo de Prusia puso un ojo en ella para hacer un coto de caza, deporte que el rey practicaba con gran destreza.
Aquella mañana de lluvias abandonamos nuestra cómoda suite en el piso 14 de un hotel de Berlin. En mis seis visitas anteriores a esta ciudad  nunca se me había dado la peculiaridad de dormir en un piso tan alto.
Tras cargar el GPS con nuestros datos de interés y retirar el vehículo alquilado de la playa de estacionamiento descubierta del edificio, apuntamos sin mas hacia Potsdam, para sentir mas de cerca aquellos lugares importantes en la vida de Federico "El Grande", como lo es Sanssouci.

En aquellos tiempos eran pocos los que disfrutaban de los extensos bosques y de la calidad de la caza en Potsdam. Con el paso del tiempo la ciudad creció y hoy son 150.000 personas que las que viven en un entorno que sigue estando compuesto por una mayoría (el 70%) de espacios verdes.
Algunas costumbres como la de la caza aún están permitidas en cotos habilitados varios siglos atrás.
Cuando llegamos a Potsdam había salido el sol por un rato así que aprovechamos para recorrer brevemente su sereno centro y algunos de los atractivos en los alrededores de los palacios, como son la interesante colonia rusa Alexandrowka, el Holändisches Viertel (una pequeña Holanda) y el Molino Histórico de Sanssouci, que alguna vez estuvo "entre ceja y ceja" de Federico "El Grande", y es que su padre, Federico I de Prusia le había dado permiso a un tal Johann Wilhem Gravenitz para erigir en ese sitio un molino, ocho años antes de la construcción del Palacio de Sanssouci.

En 1787, cuarenta años mas tarde de la conclusión del palacio y sus jardines,  Federico II "El Grande" arregló el deteriorado molino cerealero con fondos de la corte, pero luego amenazó a su dueño con quitárselo, molesto por el sonido que ocasionaba cuando giraban sus aspas.
Gravenitz mandó una carta a Berlin, y la justicia dictaminó que podía quedárselo.

Durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, el Molino Histórico de Sanssouci fue completamente destruido. Días mas tarde y no muy lejos de aquí, se llevaba a cabo una reunión entre los aliados Stalin, Churchill y Truman (entre otros). Tras la "Conferencia de Potsdam" se sellaron varios acuerdos como la devolución de todos los territorios anexionados por Alemania a partir de 1938, la separación de Austria como parte de Alemania, y los detalles para la rendición de Japón, entre otras decisiones que derivarían años mas tarde en la Guerra Fría, pero eso es otra historia que nada tiene que ver con Potsdam.

Para ese entonces el molino era todo un símbolo para la ciudad de Potsdam. Un símbolo que era un Monumento Nacional desde hace por lo menos 150 años y que recién pudo ser reconstruido entre 1983 y 1993, con Alemania ya unificada.
Cerca del molino histórico estacionamos el auto en un playón semi desierto a unas pocas cuadras del palacio. He de suponer que durante los meses de verano los espacios aquí son codiciados. Quizás lo mas práctico entonces sea venir en tren desde Berlin, y tomar un ómnibus desde la estación.
Había visitado el Palacio de Sanssouci una sola vez en algún momento de los años noventa, un día muy caluroso de verano en el que quede impactado por la belleza del lugar mientras mi padre, que además de prusiano era un tipo muy culto, me contaba historias y hazañas de Federico "El Grande". Recuerdo ese día como uno en el que nos la pasamos caminando.
En invierno la cosa es diferente, con sus cuidados jardines esta vez opacados por las bajas temperaturas. No importaba mucho si estaban cerradas (y en obras) las dependencias reales, pues un paseo por los jardines y bosques circundantes al Palacio de Sanssouci (que gozan el status de ser Patrimonio UNESCO de la Humanidad desde 1990) ya ameritan de por si una visita a este sitio. 
El Schloss Sanssouci fue mandado a construir por Federico "El Grande" como un lugar alejado del ajetreo propio de una ciudad grande como Berlin y de sus respondablidades, y es por eso que lleva el nombre de "Sans souci"  ("sin preocupaciones" en francés). Allí gustaba de caminar por los jardines mientras meditaba en soledad o en compañía de su amigo Voltaire a quien terminó expulsando de Alemania luego de hospedarlo durante casi dos años. 
Originalmente el palacio contaba solamente con 10 habitaciones en donde Federico y sus huéspedes vivían con cierta austeridad, y es que a Federico no le sentaba bien la idea de ser rey por derecho divino, así que siempre trató de comportarse como un eficiente administrador. De hecho se hizo llamar rey sólo después de conquistar todos aquellos territorios que habían pertenecido en algún momento a Prusia.
El mismo año que asume le arrebata Silesia a Austria, gran potencia del momento. Mas tarde se volverían a enfrentar en la Guerra de los Siete Años (Prusia y Gran Bretaña contra Austria, Rusia, Francia, Sajonia y Suecia). Fue muy duro para Prusia, que si bien no sumó nuevos territorios, pudo quedarse con Silesia, lo que le valió gran popularidad al rey.
Federico, quien había invertido cientos de horas en el diseño de Sanssouci quería que el palacio, su palacio, muriese con él, por eso siempre mostraba resistencia a la hora de hacer arreglos.
El palacio fue construido sobre una loma pero al ras del piso (o sea sin aprovechar las ventajas arquitectónicas) a petición del propio Federico, quien buscaba dimensiones mas humanas. 

Si bien funcionaba la corte, prefería no tratar asuntos de estado en Sanssouci, dejando espacio para su vida de escritor o de consumado flautista. Federico era amante de la literatura francesa y gozaba de la música de Johann Sebastian Bach, asiduo visitante de Sanssouci.

Como quien ve la suerte sellada en su destino, Federico "El Grande" muere sentado en un sillón de su Sanssouci un 17 de agosto de 1786.
Federico II "El Grande" fue uno de los monarcas mas queridos y respetados de la historia moderna. Fue un eficiente administrador y un genio militar, admirado por sus tácticas y estrategias en el campo de batalla a cargo del Ejército de Prusia, un reino pobre al que convirtió en la quinta potencia económica de Europa. Dos ejemplos bastan. El primero ocurre en 1762 con la muerte de la zarina Isabel I de Rusia. Tras seis años de guerra, apenas asume Pedro III al trono, decide sacar a Rusia de la contienda por ser éste un gran admirador de Federico.
El segundo hecho ocurre en 1807, cuando Napoleón Bonaparte vence a la Cuarta Coalición y pide permiso al gobernador de Potsdam  para visitar la tumba de Federico en Sanssouci. Una vez allí hace saber su admiración por el monarca prusiano y pronuncia: "Si Federico estuviera vivo, nosotros no estaríamos aquí" .
El palacio estuvo abandonado por casi 100 años antes de ser agrandado por Federico IV, sobrino nieto de Federico "El Grande", quien lo convirtió en lo que hoy conocemos, haciendo de este lugar el preferido de la dinastía Hohenzollern hasta los días previos a su caída en 1918.

Fue en estos tiempos cuando se contrató la mano experta del arquitecto Ludwig Ferdinand Hesse, se agrandan las dependencias agregando una parte para el uso de las mujeres, se agregan muchos templetes y pabellones diseminados por el parque y Sanssouci empezó a ser conocido por muchos como "El Versalles Alemán".
A unos pocos metros del Shloss Sanssouci se encuentra el Palacio de la Orangerie (Orangerie Schloss), bonito edificio de estilo Renacentista Italiano que fue plasmado a la realidad entre 1851 y 1864 a partir de bocetos originales de Federico Guillermo IV de Prusia.
En el límite norte de Sanssouci se encuentran los invernaderos o la "Neue Orangerie". Tienen 106 metros de largo, 16 de ancho y  fueron pensados originalmente para el cultivo de naranjas. Su sistema de calefacción era todo un adelanto para la época y sigue funcionando a la perfección.
En este sector de Sanssouci se replica la arquitectura del Renacimiento Italiano y el arte típico que se puede encontrar en grandes conjuntos arquitectónicos como en Villa Medici en Roma o en la Galleria degli Uffizi de Florencia.
Afuera del sector en donde estaban los apartamentos reales y de su personal hay Atlantes en una serie de figuras alegóricas a las diferentes estaciones del año, que muestran de alguna manera el proceso de las vides plantadas en los jardines de Sanssouci.
El Palacio de Sanssouci iba a ser mas grande, pero los acontecimientos de 1848 ("La Primavera de los Pueblos"), año de revoluciones como nunca antes había sucedido en Europa que ocurrieron desde Francia hasta Hungría, no dejando afuera a Prusia. Eso mantuvo ocupado durante algunos meses a Federico IV, conocido como "El Romántico al trono", quien de alguna manera había sido responsable y participado bien de cerca de la erección de varios edificios memorables en Berlin y Potsdam, así como la finalización tras largo siglos de construcción de la catedral de Colonia.
Al momento de mi visita a Sanssouci (febrero 2016), el palacio se encuentraba en plena remodelación, con todos los espacios cerrados y las clásicas torres cubiertas por andamios.
Firme y en el mismo lugar el monumento post mortem de un Federico II contemplativo, que fuera mandado a colocar por su mujer,  Isabel Cristina de Brunswick-Bevern, con quien Federico se había casado en 1733 y no volvió a compartir hogar desde su ascenso al trono.
Quizás lo mejor de una visita a Sanssouci sea poder caminar por sus jardines y los bosques de los alrededores con el debido tiempo, como para encontrar decenas de rincones pensados alguna vez para el goce o la meditación.
El 17 de agosto de 1991, cuando se cumplían 205 años de su muerte, Federico pudo al fin concretar su deseo de ser enterrado en los jardines de Sanssouci, su lugar en el mundo. Previamente había estado enterrado junto a su padre en la Iglesia de la Guarnición de Potsdam (Garnisonkirche), la cual fue destruida durante el último año de la guerra. Hitler había tomado la precausión de esconder el cuerpo de Federico II en una mina de sal al endurecerse la contienda.
No siguieron las indicaciones al pie de la letra, pero finalmente descansa al ras del suelo sin otro adorno u ornamento en su tumba mas que su nombre: Friedrich der Große.

sábado, 22 de octubre de 2016

Copenhague clásica

La primera vez que vine a Copenhague fui directamente hasta "La Sirenita", Monumento Nacional y punto de encuentro con el que habíamos quedado con varios de mis primos con quienes recorrería la capital de Dinamarca en aquella oportunidad. Ellos ya estaban en esta bella urbe y yo acababa de aterrizar en un vuelo proveniente del Aeropuerto de Heathrow en Londres. No se si fue el verano, la amabilidad de su gente, la arquitectura, el agua o su gracia natural, pero fue un amor a primera vista, y desde entonces he vuelto varias veces a la que consideran una de las capitales con mas onda y mayor calidad de vida en el planeta.
Si bien había estado previamente en Dinamarca en dos oportunidades, nunca había conocido su bella capital, ni había oído hablar de la estatua de "La Sirenita" (Den lille Havfrue) hasta 2007. Resulta que es el monumento mas fotografiado del país y goza de la simpatía de gran parte de los pobladores desde 1913. Esta pequeña escultura de bronce basada en el cuento homónimo de Hans Christian Andersen es todo un símbolo para Copenhague, pero tuvo una historia de ataques y vandalismo. Quizás podríamos comenzar por 1964, cuando integrantes de la Internacional Situacionista, un grupo de artistas anti capitalistas, robó la cabeza de la sirena. Ésta nunca apareció y la ciudad tuvo que reemplazarla por una réplica. Veinte años mas tarde dos adolescentes cortaron uno de sus brazos, que fue devuelto días después. En 1998 alguien se hizo nuevamente de su cabeza, la cual apareció en forma anónima días mas tarde en un canal de televisión. En sus mas de 100 años de historia fue pintarrajeada en decenas de ocasiones.
Pese a que Copenhague es una ciudad milenaria, puede cubrirse perfectamente a pie, quizás en dos días. Un buen punto de partida para comenzar cualquier recorrido  puede ser ir caminando hasta el Palacio de Amalienborg, donde vive la Reina y sus herederos desde el 26 de febrero de 1794, día en el que el Palacio de Copenhague (actual parlamento) fuera destruido por el fuego por primera vez.
El conjunto de Amalienborg Slot (tal es su nombre) está compuesto por cuatro palacios idénticos (Schack, Moltke, Brockdorff y Levetzau) alrededor de una plaza con forma octogonal en el distrito de Frederiksstaden, en el centro de la ciudad. Este área de Copenhague fue mandado a construir en 1748 por Federico V (rey de Dinamarca y Noruega) en conmemoración a los 300 años de reinado de la Casa de Oldenburgo. Grandes edificios se erigieron en aquella oportunidad. En sintonía con la época se eligió el estilo Rococó, y ahora el distrito de Frederiksstaden es una de las zonas con mas cantidad de edificios de este tipo en todo Europa. 
El conjunto y la supervisión del mismo es obra del arquitecto de la corte, Nicolai Eigtved.
En una callejuela cercana al palacio real aparece un tanto escondida la Iglesia de Frederiks, mas conocida como "La Iglesia de Mármol" (o Marmorkirken en Danés).  Su domo cubierto de cobre de 31 metros de diámetro y 50 metros de alto es el mas grande de Escandinavia, y tal como el resto de los edificios del área es de estilo Rococó.
La piedra fundacional fue colocada por el rey Federico V en 1749 para dotar a la ciudad de una Iglesia Luterana tan bonita como las Católicas de cuando Roskilde era capital, pero por problemas financieros sólo pudo completarse 150 años mas tarde. En un hecho de corrupción, el ministro de finanzas vendió la inconclusa iglesia a un particular, a cambio de que este (Carl Frederik Tietgen) erigiera una parecida a la de los planos originales, aunque no fuera de mármol como estaba planeada, a cambio de varios terrenos linderos para desarrollar.
Durante los meses de invierno no hay mucho para hacer en las ciudades de los países escandinavos y nórdicos, salvo los mercados de navidad. Los días son cortos. A veces ni sale el sol y hace un frío bárbaro, por lo que no hay espíritu de vida social o al aire libre.
El verano tiene días largos y el sol se esconde pasadas las 10 de la noche. Todo el mundo parece estar fuera de sus casas disfrutando de la mejor época del año y se multiplican las ofertas de ocio.
Copenhague viene desde hace años en el Top 10 de ciudades con mayor calidad de vida en el mundo. No hay ruidos excesivos. El gobierno es poco corrupto. Existe una gran cantidad de espacios verdes, de hecho, por ley, ningún habitante puede tener un parque o playa a mas de 15 minutos de caminata desde sus hogares.

La gente gana buenos salarios, tiene seguridad laboral y recibe algo a cambio de sus impuestos. Incluso en las dependencias municipales te invitan un café a la hora de pagarlos.

La tercera parte usa la bicicleta como medio diario de transporte, y todo en la ciudad (pionera en la materia desde los años 70´) parece estar diseñado a su medida. El resto se mueve en un transporte público muy efectivo, con uno de los subterráneos mas apreciados del mundo, pese a sólo contar con dos líneas y 17 estaciones.
En todo Dinamarca, e incluso en Copenhague, la gente tiene tiempo para disfrutar de la familia, la vida al aire libre y los amigos. Cada tarde desde 1873 la gente hace cola en las puertas de acceso del singular Parque Tívoli, el parque de diversiones mas antiguo del mundo.
Se destaca la buena onda de la gente y el gran ambiente de esta ciudad cuyos límites no están del todo claros, razón por la cual se discute si su población es de 597.000 o 1.200.000 personas. Sea como sea, Copenhague es una de esas capitales tranquilas de las que no hay tantas en el mundo, y recibe muchos mas turistas que los habitantes que tiene.
La plaza de Gammeltorv es la mas vieja de la ciudad. Desde el siglo XII existe allí un mercado de carne (cubierto desde 1901), y concentra la vida política y judicial de la urbe desde incluso un tiempo antes. Es una zona en donde la mayoría de los edificios son de estilo Neoclásico, tras ser reconstruida el área tras el gran incendio de 1795. Es un área de peatonales, de hecho dicen que de aquí (aunque cambia 5 veces de nombre) parte la calle peatonal mas larga del mundo.
Pasado el mediodía fuimos, siempre caminando, hasta el popular barrio de Nyhavn a conocer el que es el canal mas famoso de la ciudad. Aquel que sale en todas las fotos con sus barcos de madera anclados a los costados y sus casitas de colores, algunas del siglo XVII.
Como buena zona portuaria, su pasado no goza de buena fama, pero se puede decir que el ambiente ha cambiado para siempre. La zona está llena de bares con libros en sus estantes, restaurantes pulcros y algunas tiendas de diseño, algo en lo que Copenhague puede dar cátedra.

Bien pasado el mediodía nos decidimos sumar a las ordas de turistas y locales para disfrutar de unas Frikadeller (albóndigas con salsa) y unas cervezas, a las que pronto le sumamos otros platillos.
Ya que estamos en el rubro gastronómico vale la pena destacar que en la ciudad hay dos restaurantes galardonados con una Estrella Michelin, y un buen número de chefs premiados. Como siempre en el norte de Europa, una experiencia de este tipo cuesta unas buenas Coronas (uno de los pocos países que o adoptaron el Euro como moneda).
Cada media hora salen barcos desde Nyhavn (literalmente "el puerto nuevo") que ofrecen recorridos de variada duración por los canales de la ciudad, a un moderado precio por asiento y con buenas perspectivas fotográficas de los edificios mas emblemáticos de Copenhague.

Este barrio y algunas cuadras de los adyacentes son los que mayor actividad comercial tienen durante el día, y los únicos con "vida" durante las noches, al menos para los que no llegan preparados para otras caras que tiene ciudadEl resto se vive "puertas adentro".
La ciudad tiene una gran oferta cultural y de buena calidad con muchos teatros y festivales. Todos los museos son gratuitos los días miércoles, y para los menores de 18 años. Algunos de los mejores del país y la ciudad, como lo son la gran pinacoteca de la Galería Nacional de Dinamarca - SMK- (Statens Museum for Kunst), o el Museo Nacional de Dinamarca, tienen entrada libre todos los días. En el primero hay una extensa colección de arte Danes y extranjero que va del siglo XIII a la actualidad, y en donde no faltan pinturas de grandes maestros como Rembrandt, Rubens, Tiziano, Matisse, Durero y Picasso.  El segundo es el mejor lugar para adentrarse en la historia de la cultura local.
Otros museos de calidad son el Glyptptotek, un museo dividido en dos, con una colección de arte antiguo (Egipcio, Etrusco, Griego y Romano) y otro dedicado al Impresionismo Francés, con 35 esculturas de Rodin, 40 obras de Gauguin y muchas de Degas. Este museo también tiene entrada libre los días domingo. El Museo de la Música, el Museo Naval y el Royal Arsenal Museum (en un edificio de 1604) completan la oferta.

Copenhague invita a hacer una pausa y dedicar un tiempo a descubrirla. Su esencia está repartida en sus calles, sus platillos, su pasado, el futuro, el diseño, la cerveza, las bicicletas, sus canales, el ladrillo, la madera, el estilo, su abecedario, el clima, su literatura y la libertad.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Por la Ruta Romántica (Hann Münden)

Situada en un marco idílico entre viñedos de lo mas codiciados y gentiles y verdes montañas que parecen bajar hasta donde los ríos Werra y el Fulda se besan para dar origen al río Weser, allí está emplazada Hannoversch Münden, una ciudad que despilfarra encanto. Desde hace siglos es apreciada por los turistas que hasta aquí se acercan.Ya lo decía en sus tiempos el geógrafo, explorador, naturalista, etnógrafo, geólogo, humanista, físico, astrónomo y antropólogo  Alexander von Humboldt, cuando se refirió a ella como "una de las siete ciudades mejor situadas del mundo".
Esta pequeña ciudad de unos 25.000 habitantes que hoy pertenece al Distrito de Gotinga y no aparece en todos los mapas, es la ciudad mas austral de Baja Sajonia, el cuarto estado federado mas poblado de Alemania. Algunos se acercan como parte de una parada de la "Ruta Romántica" (también conocida como  "La Ruta de los Hermanos Grimm"), otros llegan atraídos por su bucólico entorno o la calidad de sus vinos.

Hannoversch Münden aparece por primera vez en los anales de la historia en 802 cuando el territorio fue donado a la Abadía Benedictina de Fulda, que resultaría la cuna del Cristianismo alemán, aunque otros dicen que fue fundada años mas tarde en 1170 por Enrique "El León", uno de los colonizadores mas importantes de los pueblos eslavos.
Sea como sea, Hannoversch Münden tuvo de un pasado próspero durante la Edad Media, cuando la ciudad gozaba de ciertos privilegios mercantiles (que supieron aprovechar hasta 1824), pues todos los barcos que pasaban por sus ríos estaban obligados a dejar sus mercancías en esta ciudad que funcionaba como depósito, y cobraba un impuesto por ello.

Producto de aquellos tiempos prósperos durante la Edad Media, la ciudad todavía cuenta con mas de 700 Fachwerkhaus, que irónicamente han sobrevivido a los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial gracias a que en esos tiempos la ciudad no tenía ninguna importancia.
Estas Fachwerkhaus son típicas de Baja Sajonia, y son reconocibles por el entramado de madera de su parte superior que en casi todos los casos se encuentra apoyada sobre pilotes de piedra.
Durante la mayor parte de la historia esta ciudad fue simplemente Münden, pero como su nombre se prestaba a confusión por sonar muy parecido a varios de sus vecinos, lo cambiaron a Hann. Münden a partir de la llegada del ferrocarril en 1856. Así y todo el pueblo no perdió un poco de su personalidad.
Dejé el auto estacionado frente a un arroyo y con tiempo y ganas me puse a caminar por la periferia de la zona céntrica. Debo admitir que la visita a esta ciudad no estaba en mis planes.
Surcando la tranquilidad del lugar crucé el Werralbrücke o Alte Weser Brücke un puente construido en 1329, que resulta ser uno de los mas antiguos de los que sobreviven en el actual territorio de Alemania para conocer la otra orilla de la urbe, desaparecida en su mayoría tras una inundación en 1909.
La construcción mas importante y destacada de Hannoversch Münden es su palacio, cuyo nombre oficial es Welfenschloss mit Stadt. Este fue mandado a construir en 1501 por el Duque Eric I, en el estilo Gótico típico de la época sobre lo que (dicen las leyendas) eran restos de una antigua fortificación. Este castillo fue consumido por el fuego en 1560, y mandado a reconstruir casi de inmediato por su hijo, el también Duque Eric II apenas este hubo regresado de un viaje a España. Para adaptarse a las modas de la época, el joven eligió un estilo Renacentista típico de la zona. El edificio contaría con cuatro alas idénticas, pero tras ser destruido durante la Guerra de los 30 Años, y ocupado por tropas francesas en la Guerra de los Siete Años, se perdió el interés en el lugar, y la obra nunca fue concluida acorde a los planos. De hecho una de sus alas se quemó durante un incendio en 1849 y tampoco fue reconstruida.
Al fondo de una de sus calles, y en lo que parece ser lo mas alto de la ciudad, se aprecia uno de los exponentes Góticos mas importantes de Hannoversch Münden. Uno de los pocos, en realidad. Se trata de la Iglesia Luterana de St Blasius en cuyo interior se encuentra el sarcófago del Duque Eric I.
La actual construcción fue erigida en el mismo lugar que ocuparon tres templos anteriores, según pudieron constatar estudios arqueológicos entre 1972 y 1973. El mas antiguo de esos era del año 1000, pero éste no es mas que una continuación de aquella segunda iglesia Católica de 1150, la cual se fue agrandando hasta la que conocemos hoy en día. Esta iglesia pertenece a los Evangelistas desde 1540, mas o menos el momento en el que su torre de 58 metros era concluida. Esa misma torre fue usada como puesto de vigilancia desde entonces y hasta 1929.
Hannoversch Münden, también conocida como "La Ciudad de los Tres Ríos", es uno de esos pueblos ideales para quienes gusten sentarse por horas y horas a comer o tomar vino hasta "casi caer". Probablemente por que no hay mucho para hacer en todo caso. Lo bueno es que todo esto pasa cerca de los hoteles, y con el aditivo único de que esas calles nos hacen sentir que podríamos estar varios siglos atrás.
Hann Münden ofrece en sus cartas una amplia variedad de mariscos, pescados de mar y también de los ríos que serpentean la ciudad. Los afectos a las carnes no han sido excluidos. Sin duda la de cordero es la mas popular, peleando palmo a palmo con el Pinkel, un tipo de salchicha local que era la preferida de Christa Shroeder, la secretaría privada de Adolf Hitler, oriunda de esta ciudad.
En Alemania nunca defraudan, pero los espárragos de esta zona parecen que son los mejores. De esos largos y gruesos que se comen "de punta a punta".
El Rathaus (o ayuntamiento) de Hann Münden es un notable ejemplo del estilo Renacentista que se dio en el norte de Alemania, Holanda y Baja Sajonia en general. El edificio data del siglo XIV, aunque su fachada fue actualizada a principios del 1600 por el arquitecto Georg Crossman.
El ayuntamiento es un lugar muy popular para parejas de todo el continente que llegan hasta aquí para contraer matrimonio, disfrutar del salón del lugar y de su servicio junto a amigos y familiares en la atmósfera bucólica de la ciudad.
La plaza frente al ayuntamiento, pese a ser uno de los sitios mas relevantes y visitados de la ciudad, se encontraba absolutamente desierto al momento de mi visita. Supongo que esta imagen de la plaza cambia drásticamente durante los fines de semana, festivales y meses de verano.
No es un pueblo indispensable. Quizás no amerita un desvío de cualquiera fuese tu ruta por Alemania, salvo una ruta ligada al vino, pues los de aquí gozan de renombre ya desde el siglo XIV.